Esta Sección de la Liga Iberoamericana de Astronomía tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Ciencia orientada a los Exoplanetas o planetas extrasolares. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

51 Eri b con nubes

Un exoplaneta parcialmente nublado

por Amelia Ortiz · Publicada 23 junio, 2017 ·
23/6/2017 de AAS NOVA / The Astronomical Journal

Imágenes de 51 Eri b (señalado con la flecha blanca) obtenidas en distintas bandas del infrarrojo cercano con el Gemini Planet Imager (GPI) (arriba) y el telescopio Keck (abajo). Crédito: Rajan et al. 2017 .

Obtener imágenes directas de exoplanetas sólo era posible en el caso de los planetas más brillantes en órbita alrededor de las estrellas más débiles, pero las mejoras en tecnología están haciendo que esta técnica sea cada vez más potente. En un estudio nuevo, las observaciones de imagen directa del exoplaneta Eridani b, similar a Júpiter, proporcionan datos prometedores acerca de su atmósfera.

Aunque las detecciones de tránsitos siguen siendo el mejor método para descubrir grandes cantidades de exoplanetas nuevos, las imágenes directas permiten una ventaja única: medir la luz del propio planeta, obteniendo, por ejemplo, el espectro de la atmósfera.

Así ha sido estudiado 51 Eri b, un exoplaneta situado aproximadamente a 100 años-luz de distancia. Un equipo de científicos dirigido por Abhijith Rajan (Arizona State University) ha obtenido observaciones en el infrarrojo cercano y, combinando los resultados con modelos teóricos del espectro de 51 Eri b, han llegado a la conclusión de que posee una atmósfera constituida en parte por jirones de nubes.

Además su luminosidad ha permitido a Rajan y sus colaboradores explorar cómo pudo formarse. Han demostrado que 51 Eri b es uno de los planetas de los que solo se tiene imagen directa que se ha formado creciendo lentamente por acumulación de material gaseoso sobre un núcleo sólido.

[Fuente]

Nueva misión PLATO

ESA: seleccionada la misión de ondas gravitacionales, sigue adelante la misión buscadora de planetas

por Amelia Ortiz · Publicada 22 junio, 2017 ·
22/6/2017 de ESA

La misión PLATO (PLAnetary Transits and Oscillations of stars) identificará y estudiará miles de sistemas exoplanetarios, poniendo énfasis en el descubrimiento y caracterización de planetas del tamaño de la Tierra y en supertierras. Crédito: ESA–C. Carreau.

El trío de satélites LISA para detectar ondas gravitacionales desde el espacio ha sido seleccionada como la tercera misión grande en el programa científico de la ESA, mientras que la misión buscadora de exoplanetas PLATO pasa a fase de desarrollo. Estos importantes hitos fueron decididos durante la reunión del comité de programas científicos de la ESA el pasado lunes, cuyo objetivo era asegurar la continuación del plan Visión Cósmica de la ESA para las próximas dos décadas.

El “universo gravitatorio” fue identificado en 2013 como tema de la tercera misión grande, LISA, que buscará las ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo creadas por objetos celestes con gravedad muy potente, como las parejas de agujeros negros en fusión. Tras haber sido seleccionada, se inicia el diseño y estimación de costes de LISA. Luego será propuesta para ‘adopción’ antes de que comience la construcción. Su lanzamiento está previsto para 2034.

En la misma reunión PLATO (iniciales en inglés de Tránsitos Planetarios y Oscilaciones de estrellas) ha sido adoptada en el programa científico, después de su selección en febrero de 2014. Esto significa que puede pasar de proyecto a construcción.

Después de su lanzamiento en 2026, PLATO monitorizará miles de estrellas brillantes sobre una gran área del cielo en busca de caídas diminutas y regulares de brillo cuando sus planetas pasan por delante de ellas, bloqueando temporalmente una pequeña fracción de la luz estelar. La misión pondrá un énfasis particular en descubrir y caracterizar planetas del tamaño de la Tierra y supertierras en órbita alrededor de estrellas como el Sol en la zona habitable, la distancia a la estrella donde puede haber agua en la superficie de un planeta.

[Fuente]

NASA publica el catálogo de Kepler con cientos de candidatos nuevos a planetas

por Amelia Ortiz · Publicada 20 junio, 2017 ·
20/6/2017 de JPL

Esta ilustración de artista muestra un sistema planetario pequeñito, tan compacto que es más parecido a Júpiter y sus lunas que a una estrella con sus planetas, llamado KOI-961, descubierto en 2012. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

El equipo del telescopio espacial Kepler de NASA ha publicado un catalogo de candidatos a planetas que incluye 219 candidatos, 10 de los cuales tienen cerca del tamaño de la Tierra y están en órbita alrededor de su estrella en la zona habitable, que es el rango de distancias a la estrella donde el agua líquida puede almacenarse en la superficie de un planeta rocoso.

Se trata del catálogo más completo y detallado de candidatos a exoplanetas obtenido a partir de los cuatro primeros años de datos de Kepler. También es el catálogo final de las observaciones de la nave espacial en la zona del cielo de la constelación del Cisne.

Con la publicación de este catálogo, derivado de datos públicos disponibles en el Archivo de Exoplanetas de NASA, hay ahora 4034 candidatos a planetas identificados por Kepler. De ellos 2335 han sido confirmados como planetas. De los casi 50 candidatos de tamaño similar a la Tierra y que se hallan en zonas habitables detectados por Kepler, más de 30 han sido confirmados.

Además, resultados que han utilizado los datos de Kepler sugieren la existencia de dos grupos de diferente tamaño de planetas pequeños. Ambos resultados tienen implicaciones para la búsqueda de vida. El catálogo final de Kepler servirá como base para determinar la prevalencia y demografía de planetas en la galaxia, y el descubrimiento de dos poblaciones planetarias diferentes demuestra que la mitad de los planetas que conocemos en la galaxia no tienen superficie o se encuentran bajo una profunda y pesada atmósfera, un ambiente poco probable para albergar vida.

[Fuente]

Descubierta una nueva rama en el árbol familiar de los exoplanetas

por Amelia Ortiz · Publicada 20 junio, 2017 ·
20/6/2017 de Caltech / The Astronomical Journal

Esta ilustración muestra el árbol familiar de los exoplanetas. Los planetas nacen de discos de gas y polvo que giran llamados discos protoplanetarios. Los discos originan planetas gigantes como Júpiter así como planetas más pequeños, sobre todo con tamaños entre el de la Tierra y Neptuno. Un equipo de investigadores ha descubierto que los exoplanetas más pequeños están claramente divididos en dos grupos de tamaños: los planetas rocosos como la Tierra y las supertierras, y los minineptunos gaseosos. Crédito: NASA/Kepler/Caltech (T. Pyle).

Desde mediados de la década de 1990, cuando fue descubierto el primer planeta alrededor de una estrella parecida al Sol, los astrónomos han amasado lo que ahora es una gran colección de exoplanetas: casi 3500 han sido confirmados hasta la fecha. En un nuevo estudio dirigido por Caltech, los investigadores han clasificado estos planetas de modo muy parecido a cómo los biólogos identifican nuevas especies animales y con ello han aprendido que la mayoría de los exoplanetas encontrados caen en dos grupos claros de tamaños: los planetas rocosos como la Tierra y grandes minineptunos.

“Es una revisión importante en el árbol familiar de los planetas, análoga al descubrimiento de que los mamíferos y los lagartos son ramas distintas del árbol de la vida”, explica Andrew Howard (Caltech). En esencia, su investigación muestra que nuestra galaxia tiene una fuerte preferencia por dos tipos de planetas (dejando de lado los gigantes gaseosos): planetas rocosos de hasta 1.75 veces el tamaño de la Tierra y mundos minineptunos rodeados de gas, que tienen de 2 a 3.5 veces el tamaño de la Tierra (es decir, son algo más pequeños que Neptuno). Nuestra galaxia rara vez produce planetas con tamaños entre estos dos grupos.

“En el Sistema Solar no hay planetas con tamaños entre el de la Tierra y Neptuno”, explica Eirk Petigura (Caltech). “Una de las grandes sorpresas de Kepler es que casi todas las estrellas tienen por lo menos un planeta mayor que la Tierra pero menor que Neptuno. Realmente nos gustaría saber cómo son estos misteriosos planetas y por qué no tenemos de ellos en nuestro Sistema Solar”.

La causa de esta ausencia no está clara pero los científicos sugieren dos explicaciones posibles. La primera se basa en la idea de que a la naturaleza le gusta crear muchos planetas aproximadamente del tamaño de la Tierra. Algunos de esos planetas, por razones no bien conocidas, acaban adquiriendo suficiente gas como para “saltar el hueco” y convertirse en minineptunos gaseosos.

[Fuente]

Uniendo los puntos: ayuda a los astrónomos en una nueva búsqueda de planetas como la Tierra

por Amelia Ortiz · Publicada 20 junio, 2017 ·
20/6/2017 de Queen Mary University of London

Ilustración que muestra las tres estrellas cercanas al Sol alrededor de las cuales el equipo de investigadores dirigido por Guillem Angalda-Escudé buscará planetas similares a la Tierra. Fuente: Queen Mary University of London.

El año pasado un equipo internacional de astrónomos encabezado por el Dr. Guillem Anglada-Escudé (Queen Mary University of London) descubrió un planeta alrededor de la estrella más cercana a nuestro Sol, Proxima Centauri. Ahora los investigadores reanudan su búsqueda de planetas similares a la Tierra alrededor de estrellas cercanas y han lanzado una nueva iniciativa para poner en contacto directo al público con la investigación mientras ésta se desarrolla.

La campaña Puntos Rojos permitirá seguir a los astrónomos mientras éstos buscan planetas alrededor de algunas de nuestras vecinas estelares. Esta vez las estrellas a observar son Proxima Centauri, que los científicos piensan que puede tener por lo menos un planeta terrestre más en órbita a su alrededor; la estrella de Barnard, una enana roja a solo seis años-luz de distancia y Ross 154, otra enana roja a una distancia de casi 10 años-luz.

El Dr. Guillem Anglada-Escudé comenta: “La exploración de las estrellas más cercanas buscando planetas terrestres es intrínsecamente fascinante. Queremos aprovecharnos de eso para mostrar el modo en el que trabajamos en ciencia, demostrar la diferencia entre datos e interpretación e invitar a la gente a participar en el lento proceso de aprender algo nuevo durante el curso de casi 100 días de toma de datos. También esperamos recibir comentarios y ayuda de mentes inquisitivas que propongan métodos innovadores. Esto es también un experimento, después de todo. ¡Veremos qué pasa!”.

Los datos serán tomados con el instrumento HARPS instalado en el telescopio de 3.6m del Observatorio Europeo Austral (ESO) instalado en Chile y otros instrumentos de todo el mundo, durante aproximadamente 90 noches. Las observaciones fotométricas empezaron el 15 de junio y las observaciones espectrográficas empiezan el 21 de junio. La iniciativa Puntos Rojos (presentar ciencia real en tiempo real) permitirá al público y a la comunidad científica acceder directamente a los datos observacionales por lo menos de Proxima Centauri mientras esté en marcha la campaña.

[Fuente]

Explican la formación de los siete exoplanetas alrededor de TRAPPIST-1

por Amelia Ortiz · Publicada 9 junio, 2017 ·
9/6/2017 de Astronomie.nl / Astronomy & Astrophysics

Ilustración de artista que representa el sistema planetario Trappist-1, constituido por una estrella y siete planetas aproximadamente del tamaño de la Tierra. Crédito: NASA/R. Hurt/T. Pyle.

Astrónomos de la Universidad de Amsterdam han ofrecido una explicación para la formación del sistema planetario de Trappist-1. El sistema posee siete planetas tan grandes como la Tierra, que se hallan en órbita cerca de su estrella. La clave, según los investigadores, está en la línea a partir de la cual el hielo cambia a agua. Cerca de la línea del hielo, las pequeñas rocas que vagaban procedentes de las regiones exteriores de la estrella recibieron una porción adicional de agua y se juntaron entre sí, formando protoplanetas.

Hasta ahora había dos teorías prevalecientes sobre la formación de estos planetas. La primera asumía que se formaron más o menos en el lugar donde se encuentran actualmente. Pero esto es poco probable porque el disco de polvo a partir del que se formaron los planetas habría tenido que ser muy denso.La segunda asume que se formaron mucho más lejos en el disco y que migraron hacia el interior posteriormente. Esta teoría no explica por qué todos los planetas de Trappist-1 tienen el mismo tamaño que la Tierra.

Ahora el equipo de investigadores de Amsterdam ha propuesto un modelo en el que son guijarros los que migran en vez de planetas completos. El modelo comienza con guijarros, principalmente de hielo, que vienen flotando desde las regiones exteriores del disco. Cuando llegan a la llamada línea del hielo (el punto a partir del cual la temperatura es tan alta que permite que haya agua líquida) consiguen una porción adicional de vapor de agua. Como resultado, se unen entre sí formando protoplanetas. Entonces el protoplaneta se acerca un poco más a la estrella. A lo largo de su camino recoge más guijarros, como una aspiradora, hasta que alcanza el tamaño de la Tierra. Entonces el planeta se acerca aún más y deja espacio para la formación del planeta siguiente.

La clave, según los investigadores, está en la unión de los guijarros cerca de la línea del hielo. Al cruzar dicha línea, los guijarros pierden su hielo de agua. Pero esa agua es reutilizada en el siguiente cargamento de guijarros procedente de las regiones exteriores del disco de polvo. En Trappist-1 este proceso se fue repitiendo hasta que se formaron los 7 planetas.

[Fuente Noticia]

Pequeñas fulguraciones pueden poner en peligro la habitabilidad en los planetas en órbita alrededor de estrellas enanas rojas

por Amelia Ortiz · Publicada 7 junio, 2017 ·
7/6/2017 de Hubblesite

Esta ilustración muestra una estrella enana roja que tiene un hipotético planeta en órbita. Las enanas rojas tienden a ser activas magnéticamente, mostrando prominencias en arco gigantescas y gran número de manchas solares oscuras. También producen intensas fulguraciones que podrían destruir con el tiempo la atmósfera de un planeta cercano o hacer la superficie inhabitable para la vida tal como la conocemos. Crédito: NASA, ESA, y G. Bacon (STScI).

Un nuevo estudio de observaciones de archivo pertenecientes a la misión espacial GALEX (Galaxy Evolution Explorer) ha encontrado docenas de fulguraciones en estrellas enanas rojas. Algunas son más débiles de lo que se había detectado hasta la fecha. Pero dado que las fulguraciones más pequeñas tienden a producirse con mayor frecuencia, estas fulguraciones diminutas podrían tener grandes consecuencias para la habitabilidad planetaria.

Las estrellas enanas frías son objetivos calientes en la caza de exoplanetas. El descubrimiento de planetas en las zonas habitables de los sistemas de TRAPPIST-1 y LHS 1140, por ejemplo, sugiere que los mundos del tamaño de la Tierra podrían girar alrededor de miles de millones de estrellas enanas rojas, el tipo de estrella más común en nuestra galaxia. Pero, igual que nuestro Sol, muchas de estas estrellas entran en erupción produciendo fulguraciones intensas, que podrían poner en peligro la existencia de vida en los planetas de su zona habitable.

“Hemos hallado fulguraciones de estrellas enanas en todo el intervalo en el que esperábamos que GALEX fuera sensible, desde diminutas fulguraciones bebé que duran pocos segundos a fulguraciones monstruosas que hacen que la estrella sea cientos de veces más brillante durante unos pocos minutos”, explica Chase Million (State College). Las fulguraciones detectadas por GALEX son similares en intensidad a las producidas por nuestro propio Sol. Sin embargo, como un planeta tendría que estar en órbita mucho más cerca de una estrella enana roja, fría, para mantener una temperatura adecuada para la vida tal como la conocemos, dichos planetas se verían sometidos a más energía de las fulguraciones que la Tierra.

Las fulguraciones grandes pueden arrancar la atmósfera a un planeta. La intensa luz ultravioleta de las fulguraciones que penetra hasta la superficie un planeta puede dañar organismos o impedir que aparezca la vida. Actualmente Rachel Osten (STScI) y Clara Brasseur (STScI) están examinando estrellas observadas tanto por GALEX como por la misión Kepler en busca de fulguraciones similares. Esperan hallar cientos de miles de fulguraciones escondidas en los datos de GALEX.

[Fuente Noticia]