Esta Sección de la Liga Iberoamericana de Astronomía tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Ciencia orientada a los Exoplanetas o planetas extrasolares. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

¿Rocosas o gaseosas? Científicos revelan los misterios de las supertierras

por Amelia Ortiz · Publicada 9 febrero, 2018 ·
9/2/2018 de Carnegie Institution


Ilustración de artista mostrando el trío de supertierras descubierto por un equipo europeo con el espectrógrafo HARPS del telescopio de 3.6m de La Silla, Chile, tras 5 años de monitoreo. Crédito: ESO.

Una estrella que se halla a unos 100 años-luz en la constelación de Piscis, GJ 9827, alberga lo que podría ser una de las supertierrras más masivas y densas detectadas hasta ahora. Los datos sobre ella ayudarán a los astrónomos a comprender mejor el proceso por el que se forman los planetas.

La estrella GJ 9827 realmente alberga un trio de planetas, descubiertos por la misión Kepler/K2, y los tres son ligeramente mayores que la Tierra. Éste es el tamaño que la misión Kepler ha determinado que es el más común en la galaxia, con periodos de rotación alrededor de la estrella que van desde varios días a varios cientos de días. No existen planetas así en nuestro Sistema Solar, lo que hace que los científicos sientan curiosidad por las condiciones bajo las cuales se forman y evolucionan.

Una clave importante para determinar la historia de un planeta es determinar su composición. Para ello, los científicos necesitan medir tanto su masa como su radio, lo que les permite determinar su densidad. Al cuantificar los planetas de este modo, los astrónomos se dieron cuenta de que hay una tendencia. Resulta que los planetas con radios mayores que 1.7 veces el de la Tierra poseen una envoltura gaseosa, como Neptuno, y los de radio menor son rocosos, como nuestro planeta. Algunos investigadores proponen que esta diferencia se debe a la fotoevaporación, que arranca de la envoltura que rodea a los planetas las llamadas sustancias volátiles (como el agua y el dióxido de carbono que tienen puntos bajos de ebullición), creando planetas de radios más pequeños. Pero es necesaria más información para comprobar realmente esta teoría.

Las observaciones realizadas por el equipo de Carnegie indican que el planeta b tiene unas ocho veces la masa de la Tierra, lo que le constituye en la supertierra más masiva y densa que se ha descubierto. Las masa de los planetas c y d se estima que son unas dos veces y media y cuatro veces la de la Tierra, respectivamente, aunque con mucha incertidumbre. Esto sugiere que el planeta d posee una envoltura de volátiles importante y deja abierta la cuestión de si el planeta c posee una envoltura volátil o no. Pero los datos para el planeta b sugieren que está compuesto en un 50% por hierro.

[Fuente]

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Es probable que los planetas de TRAPPIST-1 tengan agua en abundancia

por Amelia Ortiz · Publicada 6 febrero, 2018 ·
6/2/2018 de ESO / Astronomy & Astrophysics


Esta ilustración muestra varios de los planetas que orbitan a la estrella enana roja ultrafría TRAPPIST-1. Nuevas observaciones, combinadas con sofisticados análisis, han proporcionado estimaciones de las densidades de los siete planetas del tamaño de la Tierra y sugieren que son ricos en materiales volátiles, tratándose probablemente de agua. Crédito: ESO/M. Kornmesser.

Un nuevo estudio ha revelado que, la composición de los siete planetas que orbitan a la cercana estrella enana ultrafría TRAPPIST-1, es básicamente rocosa y que, potencialmente, algunos podrían albergar más agua que la Tierra. La densidad de los planetas, que ahora se conoce con mucha más precisión, sugiere que algunos de ellos podrían tener hasta un 5% de su masa en forma de agua, aproximadamente 250 veces más que los océanos de la Tierra. Los planetas más calientes, más cercanos a su estrella, son propensos a tener densas atmósferas de vapor, y los más distantes probablemente tengan sus superficies heladas. En cuanto a tamaño, densidad y cantidad de radiación que reciben de su estrella, el cuarto planeta es el más parecido a la Tierra. Parece ser el planeta más rocoso de los siete y tiene posibilidades de albergar agua líquida.

Los planetas que hay alrededor de la débil estrella roja TRAPPIST-1, a sólo 40 años luz de la Tierra, fueron detectados por primera vez en 2016 con el Telescopio TRAPPIST-sur, instalado en el Observatorio La Silla de ESO. Durante el año siguiente se llevaron a cabo otras observaciones, tanto desde telescopios terrestres, como el Very Large Telescope de ESO, como con el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, revelando que no había menos de siete planetas en el sistema, cada uno de un tamaño parecido al de la Tierra. Se llaman TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en el sentido en el que aumenta la distancia de la estrella central.

Ahora se han llevado a cabo más observaciones, tanto con telescopios basados en tierra, incluyendo la instalación SPECULOOS, casi completa, en el Observatorio Paranal de ESO, como desde el Telescopio Espacial Spitzer y el Telescopio Espacial Kepler de la NASA. Un equipo de científicos, liderado por Simon Grimm, de la Universidad de Berna (Suiza), ha aplicado métodos de modelado informático muy complejos a los datos disponibles y ha determinado las densidades de los planetas con mucha más precisión.

Las medidas de densidad, combinadas con los modelos de las composiciones de los planetas, sugieren firmemente que los siete planetas TRAPPIST-1 no son mundos rocosos estériles. Parecen contener cantidades significativas de material volátil, probablemente agua, que alcanza hasta un 5% de la masa del planeta en algunos casos, lo cual supone una gran cantidad: en comparación, ¡solo el 0,02 % de la masa de la Tierra es agua!

TRAPPIST-1b y c, los planetas más interiores, parece tener núcleos rocosos y estar rodeados de atmósferas mucho más gruesas que la de la Tierra. Por su parte, TRAPPIST-1d es el más ligero de los planetas, con un 30 por ciento de la masa de la Tierra. Los científicos no están seguros de si tiene una gran atmósfera, un océano o una capa de hielo.

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Descubiertos los primeros planetas extragalácticos

por Amelia Ortiz · Publicada 5 febrero, 2018 ·
5/2/2018 de University of Oklahoma / The Astrophysical Journal Letters


La galaxia RX J1131-1231 (en el centro) actúa como lente gravitatoria y produce imágenes de cuatro cuásares situados a mayor distancia. Se estima que existen un billón de planetas en la galaxia elíptica central de esta imagen. Crédito: Universidad de Oklahoma.

Un equipo de astrofísicos de la Universidad de Oklahoma ha descubierto por primera vez una población de planetas fuera de nuestra galaxia la Vía Láctea. Utilizando la técnica de microlente gravitatoria los investigadores han podido detectar objetos en otras galaxias que tienen masas entre la masa de la Luna y la de Júpiter.

“Estamos muy emocionados con este descubrimiento. Es la primera vez que alguien ha descubierto planetas fuera de nuestra galaxia”, explica Xinyu Dai (Universidad de Oklahoma). “Estos planetas pequeños son los mejores candidatos para explicar la señal observada en este estudio utilizando la técnica de microlente. Analizamos la frecuencia alta de la señal con modelos de los datos para determinar la masa”.

Aunque a menudo son descubiertos planetas en la Vía Láctea utilizando microlentes, el efecto gravitatorio de incluso objetos pequeños puede crear una gran ampliación, produciendo una señal en otras galaxias que puede ser modelizada y explicada.

“Este es un ejemplo de la potencia que pueden alcanzar las técnicas de microlentes extragalácticas. Esta galaxia está situada a 3.800 millones de años-luz y no existe ni la menor posibilidad de observación directa de estos planetas, ni con el mejor telescopio que puedas imaginar en un escenario de ciencia ficción”, comenta Eduardo Guerras (Universidad de Oklahoma). “Sin embargo, podemos estudiarlos, descubrir su presencia e incluso obtener una idea de sus masas. Es ciencia muy agradable”.

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Primera luz de ExTrA, un cazador de planetas instalado en La Silla

eso1803es – 24 de Enero de 2018

Un nuevo conjunto nacional de telescopios, instalado en el Observatorio La Silla de ESO, ha llevado a cabo con éxito sus primeras observaciones. Los telescopios ExTrA buscarán y estudiarán planetas del tamaño de la Tierra que orbiten cerca de estrellas enanas rojas. El novedoso diseño de ExTrA le proporciona una sensibilidad muy mejorada en comparación con buscadores anteriores. Ahora, los astrónomos cuentan con una nueva y poderosa herramienta para ayudarles en la búsqueda de mundos potencialmente habitables.

ExTrA (Exoplanets in Transits and their Atmospheres, exoplanetas en tránsito y sus atmósferas), la última incorporación al Observatorio La Silla de ESO, en el norte Chile, ha llevado a cabo con éxito sus primeras observaciones. ExTrA ha sido diseñado para buscar planetas alrededor de estrellas enanas rojas cercanas y estudiar sus propiedades. ExTrA es un proyecto francés financiado por el European Research Council (Consejo Europeo de Investigación) y la Agencia Nacional de Investigación francesa. Los telescopios se operarán remotamente desde Grenoble (Francia).

Para detectar y estudiar exoplanetas, ExTrA utiliza tres telescopios de 0.6 metros. Estos telescopios controlan, de manera regular, la cantidad de luz recibida de muchas estrellas enanas rojas y buscan lo que en astrofísica se denomina un tránsito, es decir, una pequeña disminución en el brillo que puede ser producida por el paso de un planeta a través del disco de la estrella, oscurecimiento parte de su luz.

“La Silla fue seleccionada para albergar estos telescopios por las excelentes condiciones atmosféricas del lugar”, explica el investigador principal del proyecto, Xavier Bonfils. “El tipo de luz que estamos observando -infrarrojo cercano-, es absorbida en su mayor parte por la atmósfera de la Tierra, por lo que se requieren unas condiciones lo más secas y lo más oscuras posibles. La Silla es una combinación perfecta para nuestras especificaciones”.

El método de tránsitos implica comparar el brillo de la estrella que se está estudiando con el de otras estrellas de referencia para detectar cambios pequeños. Sin embargo, utilizar este método desde el suelo hace difícil tomar medidas lo suficientemente precisas que nos permitan detectar planetas pequeños, del tamaño de la Tierra. ExTrA supera algunas de estas limitaciones mediante el uso de un nuevo enfoque que incorpora información sobre el brillo de las estrellas en muchos colores diferentes.

Los tres telescopios ExTrA recogen la luz de la estrella estudiada y de otras cuatro estrellas que utilizan para comparar, y esa luz se envía a través de fibras ópticas a un espectrógrafo multiobjeto. Este enfoque innovador, que añade información espectroscópica a la fotometría tradicional, ayuda a mitigar las perturbaciones generadas por la atmósfera de la Tierra, así como los efectos introducidos por instrumentos y detectores, aumentando así la precisión que se puede alcanzar.

Dado que un planeta en tránsito bloquea una proporción mayor de luz cuando la estrella es más pequeña, ExTrA se centrará en objetivos cercanos de un tipo específico de estrellas, pequeñas y brillantes, conocidas como enanas M, un tipo de estrella común en la Vía Láctea. Se espera que estas estrellas tengan muchos planetas del tamaño de la Tierra a su alrededor, lo que las convierte en objetivos principales para los astrónomos que buscan descubrir y estudiar mundos lejanos que puedan albergar vida. La estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, es una estrella enana de tipo M y se ha descubierto un planeta de masa parecida a la de la Tierra en su órbita.

Encontrar estos mundos parecidos a la Tierra, previamente indetectables, es sólo uno de dos objetivos clave de ExTrA. El telescopio también estudiará algunos detalles de los planetas que descubra, evaluando sus propiedades y deduciendo su composición para determinar cómo de parecidos podrían ser a la Tierra.

“Con ExTrA también podemos abordar algunas preguntas fundamentales acerca de los planetas en nuestra galaxia. Esperamos explorar cuán comunes son estos planetas, el comportamiento de los sistemas planetarios múltiples y los tipos de ambientes que conducen a su formación”, añade José Manuel Almenara, miembro del equipo.

Para Bonfils, el futuro se presenta emocionante: “Con la próxima generación de telescopios, como el ELT (el telescopio extremadamente grande de ESO), podríamos ser capaces de estudiar las atmósferas de los exoplanetas detectados por ExTrA con el fin de tratar de evaluar la viabilidad de estos mundos para sustentar la vida tal y como la conocemos. El estudio de los exoplanetas es llevar lo que antes era ciencia ficción al mundo de los hechos científicos”.

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Planetas potencialmente habitables en el sistema de TRAPPIST-1

por Amelia Ortiz · Publicada 24 enero, 2018 ·
24/1/2018 de Planetary Science Institute / Astronomy & Astrophysics


Comparación entre los tamaños de los planetas del sistema TRAPPIST-1, alineados en orden de distancia creciente a su estrella. Las superficies planetarias son sólo impresiones artísticas de sus posibles características superficiales, incluyendo agua, hielo y atmósferas. Crédito: NASA/R. Hurt/T. Pyle.

Dos exoplanetas del sistemas TRAPPIST-1 han sido identificados como los que tienen mayor probabilidad de ser habitables, según una investigación dirigida por Amy Barr, del Instituto de Ciencia Planetaria (PSI).

El sistema TRAPPIST-1 causó gran interés entre los observadores y los científicos planetarios porque parece que contiene siete planetas aproximadamente del tamaño de la Tierra. “Dado que la estrella TRAPPIST-1 es muy vieja y poco brillante, las superficies de los planetas tienen temperaturas relativamente frías para los estándares planetarios, desde 400 Kelvin, más fríos que Venus, a 167 Kelvin, más fríos que los polos de la Tierra”, explica Barr. “Los planetas también se hallan en órbita muy cerca de la estrella, con periodos orbitales de unos pocos días. Debido a que sus órbitas son excéntricas – no circulares- estos planetas podrían experimentar calentamiento por fuerzas de marea igual que las lunas de Júpiter y Saturno”.

“Asumiendo que los planetas están compuestos por hielo de agua, roca y hierro, determinamos cuánto de cada uno de estos elementos podría estar presente y el grosor que podrían tener las diferentes capas. Como las masas y radios de los planetas no son bien conocidos, consideramos todo el abanico de estructuras y composiciones internas posibles”, explica Barr.

Los investigadores calcularon el balance entre el calentamiento por fuerzas de marea y el transporte de calor por convección en los mantos de cada planeta. Los resultados demuestran que los planetas b y c probablemente posean mantos de roca parcialmente fundida. También explican que el planeta c probablemente tenga una superficie de roca sólida y erupciones de magmas de silicatos en la superficie producidos por el calentamiento por marea, similar a la luna Io de Júpiter. Los planetas d y e son los que tienen mayor probabilidad de ser habitables debido a sus temperaturas superficiales moderadas, cantidades modestas de calentamiento por marea y porque sus flujos de calor son suficientes para evitar un estado de calentamiento global descontrolado. El planeta d probablemente esté cubierto completamente por un mar de agua.

[Fuente]

Un júpiter caliente con vientos inusuales

por Amelia Ortiz · Publicada 23 enero, 2018 ·
23/1/2018 de McGill University / Nature Astronomy


Ilustración de artista que muestra el exoplaneta gaseoso CoRoT-2b, con una zona caliente hacia el oeste, en órbita alrededor de su estrella. Crédito: NASA/JPL-Caltech/T. Pyle (IPAC).

El punto más caliente de un planeta gaseoso cercano a una estrella lejana no se encuentra donde los astrofísicos esperaban, un descubrimiento que contradice lo que los científicos pensaban respecto a los muchos planetas de este tipo encontrados en otros sistemas solares.

A diferencia de nuestro familiar planeta Júpiter, los llamados jupiteres calientes giran asombrosamente cerca de sus estrellas, tanto que tardan, típicamente, menos de tres días en completar una órbita. Y un hemisferio de estos planetas siempre mira hacia su estrella, mientras que el otro está permanentemente dirigido hacia la oscuridad. Así, no es sorprendente que la cara “diurna” de los planetas se caliente mucho más que la cara nocturna y que el punto más caliente tienda a ser la zona más cercana a la estrella. Los astrofísicos han observado y predicho teóricamente que estos planetas experimentan también fuertes vientos que soplan en dirección este cerca de sus ecuadores, lo que puede a veces desplazar la zona caliente hacia el este.

Sin embargo, en el misterioso caso del exoplaneta CoRoT-2b, la zona caliente resulta encontrarse en dirección opuesta: al oeste del centro. Los investigadores ofrecen tres explicaciones posibles de este descubrimiento inesperado, cada una de ellas produciendo preguntas nuevas.

El planeta podría estar girando tan despacio que un giro tarda más que una órbita completa, lo que podría provocar vientos soplando hacia el oeste en vez de hacia el este, pero esto iría en contra de las teorías sobre la interacción gravitatoria estrella-planeta en órbitas muy cercanas. La atmósfera del planeta podría estar interactuando con el campo magnético del planeta para modificar su patrón de vientos, lo que podría proporcionar una rara oportunidad de estudio del campo magnético de un exoplaneta. Finalmente, nubes grandes que cubran la parte oriental del planeta podrían hacer que pareciera más oscura, pero esto iría en contra de los modelos actuales de circulación atmosférica en estos planetas.

[Fuente]

Los planetas alrededor de otras estrellas son idénticos como gotas de agua

por Amelia Ortiz · Publicada 16 enero, 2018 ·
16/1/2018 de W.M. Keck Observatory / The Astronomical Journal


El sistema planetario de Kepler-11 (mostrado aquí en una ilustración de artista) es uno de los sistemas multiplanetarios estudiados por la Dra. Weiss y su equipo. Crédito: NASA/T. PYLE.

Un equipo internacional de investigadores dirigido por Lauren Weiss (Universidad de Montreal) ha descubierto que los exoplanetas en órbita alrededor de una misma estrella tienden a tener tamaños similares y separaciones regulares entre sus órbitas. Este patrón podría sugerir que la mayoría de los sistemas planetarios ha tenido una historia de formación distinta de la de nuestro Sistema Solar.

Gracias en parte al telescopio Kepler de NASA, actualmente se conocen varios miles de exoplanetas. Esta gran muestra permite a los investigadores no solo estudiar sistemas individuales, sino también alcanzar conclusiones sobre los sistemas planetarios en general.

En un nuevo análisis, la Dra. Weiss y su equipo han estudiado 909 planetas pertenecientes a 355 sistemas con múltiples planetas. La mayoría están situados a entre 1000 y 4000 años-luz de la Tierra.

Empleando el análisis estadístico, los investigadores hallaron dos patrones sorprendentes. Encontraron que los exoplanetas tienen tendencia a tener los mismos tamaños que sus vecinos. Si un planeta es pequeño, el planeta siguiente alrededor de la misma estrella es muy probable que sea también pequeño, y si es grande, el próximo probablemente será grande. También han descubierto que los planetas en órbita alrededor de una misma estrella tienden a presentar un espaciado orbital regular.

Esto tiene consecuencias para las teorías de formación de sistemas planetarios, sugiriendo que la mayoría de los sistemas con estas características no ha sufrido ninguna perturbación desde su formación.

[Fuente]