Esta Sección de la Liga Iberoamericana de Astronomía tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Ciencia orientada a los Exoplanetas o planetas extrasolares. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

Un nuevo exoplaneta recién descubierto podría ser el mejor candidato para la búsqueda de señales de vida

por Amelia Ortiz · Publicada 25 abril, 2017 ·
25/4/2017 de ESO / Nature


Esta ilustración muestra al exoplaneta LHS 1140b, que orbita alrededor de una estrella enana roja, a 40 años luz de la Tierra, y que podría hacerse con el título de “mejor lugar para buscar signos de vida más allá del Sistema Solar”. Utilizando el instrumento HARPS, de ESO, instalado en La Silla, junto con otros telescopios del mundo, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una “supertierra” en la zona habitable de la débil estrella LHS 1140. Este mundo es un poco más grande y más masivo que la Tierra y es probable que haya conservado la mayor parte de su atmósfera. Crédito: ESO/spaceengine.org.

Un exoplaneta que orbita alrededor de una estrella enana roja, a 40 años luz de la Tierra, podría hacerse con el título de “mejor lugar para buscar signos de vida más allá del Sistema Solar”. Utilizando el instrumento HARPS, de ESO, instalado en La Silla, junto con otros telescopios del mundo, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una “supertierra” en la zona habitable de la débil estrella LHS 1140. Este mundo es un poco más grande y más masivo que la Tierra y es probable que haya conservado la mayor parte de su atmósfera. Esto, junto con el hecho de que su órbita pasa por delante de su estrella, lo convierte en uno de los futuros objetivos más interesantes para desarrollar estudios atmosféricos.

La supertierra recién descubierta, denominada LHS 1140b, orbita en la zona habitable de una débil estrella enana rojallamada LHS 1140, en la constelación de Cetus (el monstruo marino). Las enanas rojas son mucho más pequeñas y más frías que el Sol y, aunque LHS 1140b está diez veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol, sólo recibe alrededor de la mitad de luz de su estrella que la Tierra y se encuentra en medio de la zona habitable. Desde la Tierra, la órbita se ve casi de canto y, cuando el exoplaneta pasa delante de su estrella en cada órbita, bloquea un poco de su luz cada 25 días.

Las condiciones actuales de la enana roja son particularmente favorables, ya que LHS 1140 gira más lentamente y emite menos radiación de alta energía que otras estrellas de baja masa similares. Para la vida tal y como la conocemos, un planeta debe tener agua líquida en su superficie y retener una atmósfera. En este caso, el gran tamaño del planeta implica que, hace millones de años, podría haber existido un océano de magma en su superficie. Este océano hirviente de lava podría haber proporcionado vapor a la atmósfera mucho después de que la estrella se hubiese calmado, alcanzando su brillo actual y constante, reponiendo así el agua que podría haberse perdido por la acción de la estrella en su fase más activa.

Los astrónomos estiman que el planeta tiene al menos 5.000 millones de años. También deducen que tiene un diámetro 1,4 veces más grande que el de la Tierra (casi 18.000 kilómetros). Pero con una masa unas siete veces mayor que la de la Tierra y, por lo tanto, una densidad mucho más alta, esto implica que, probablemente, el exoplaneta está hecho de roca con un núcleo denso de hierro.

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Una misión de exoplanetas consigue billete de viaje

por Amelia Ortiz · Publicada 10 abril, 2017 ·
10/4/2017 de ESA


Ilustración de artista del satélite astronómico Cheops de la ESA. Se trata de un pequeños telescopio espacial dedicado a la observación de estrellas cercanas en las que ya se sabe que hay planetas en órbita. Crédito: ESA–C.Carreau.

Un cohete Soyuz ,operador por Arianespace, lanzará desde el puerto espacial europeo en Kourou el próximo satélite de exoplanetas de ESA. Cheops compartirá viaje al espacio con otro satélite, separándose cada uno hacia su órbita propia poco después del ascenso.

Arianespace ha confirmado que proporcionará los servicios de lanzamiento y el contrato será firmado por ESA en las semanas próximas. Aunque la fecha precisa del lanzamiento todavía no ha sido confirmada, está previsto que Cheops esté preparado a finales de 2018 para su envío a Kourou, con todas las pruebas completadas.

Una vez en el espacio, Cheops (de CHaracterising ExOPlanet Satellite) observará estrellas cercanas brillantes en las que ya se sabe que hay planetas en órbita.  A través una monitorización precisa del brillo de cada estrella, los científicos examinarán el tránsito de los planetas cuando pasen por delante de ella. Esto permite determinar con precisión el radio del planeta. Para aquéllos cuya masa es conocida, será posible calcular su densidad, lo que proporcionará pistas sobre su estructura. Estas características clave nos ayudarán a entender la formación de planetas en el rango de masas entre la Tierra y Neptuno. La misión también contribuirá a aportar ideas sobre cómo los planetas cambian de órbita durante su formación y evolución.

Cheops identificará así mismo objetivos para futuros estudios de habitabilidad empleando telescopios instalados en tierra y en el espacio, incluyendo el telescopio espacial internacional James Webb, que será lanzado el año próximo.

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Detectan la atmósfera que rodea a una supertierra de masa baja

por Amelia Ortiz · Publicada 7 abril, 2017 ·
7/4/2017 de Max Planck Institute for Astronomy / The Astronomical Journal


Ilustración de artista del exoplaneta GJ 1132b, que se encuentra en órbita alrededor de la estrella enana roja GJ 1132. Los astrónomos han conseguido detectar la atmósfera de este planeta parecido a la Tierra. Crédito: MPIA.

Un equipo de astrónomos ha detectado una atmósfera alrededor de la supertierra GJ 1132b. Se trata de la primera detección de una atmósfera alrededor de una supertierra de masa baja, siendo en términos de radio y masa el planeta más parecido a la Tierra en el que se ha detectado una atmósfera. Se trata de un paso importante en la detección de vida en un exoplaneta. Los investigadores tomaron imágenes de la estrella progenitora GJ 1132 con el telescopio de 2.2 m ESO/MPG instalado en Chile, con el que midieron la ligera disminución en brillo producida por la absorción de luz estelar por el planeta y su atmósfera al pasar directamente  por delante de la estrella.

La estrategia actual de los astrónomos para encontrar vida en otro planeta es detectar la composición química de la atmósfera de ese planeta y buscar ciertos desequilibrios químicos que necesitan de la presencia de organismos vivos para ser explicados. En el caso de nuestra propia Tierra, la presencia de grandes cantidades de oxígeno sería la señal.

Hasta el trabajo presentado en este artículo, las pocas observaciones de luz procedente de atmósferas exoplanetarias correspondían a planetas mucho más masivos que la Tierra: los gigantes de gas (parientes de Júpiter en nuestro Sistema Solar) y una gran supertierra con más de ocho veces la masa de nuestro planeta. Con esta observación, se ha dado un primer paso hacia el análisis de atmósferas de planetas más pequeños y de menor masa que son mucho más parecidos a la Tierra  en tamaño y masa.

El planeta en cuestión, GJ 1132b, se encuentra en órbita alrededor de la estrella enana roja GJ 1132 en la constelación de Vela, en el hemisferio sur, a una distancia de 39 años-luz de nosotros.  El tamaño de las estrellas como GJ 1132 es bien conocido gracias a los modelos estelares. A partir de la fracción de luz estelar bloqueada por el planeta, los astrónomos pueden deducir el tamaño del planeta, en este caso alrededor de 1.4 veces el tamaño de la Tierra. Crucialmente, las nuevas observaciones mostraron que el planeta es mayor en una longitud de onda de luz infrarroja que en otras. Esto sugiere la presencia de una atmósfera que es opaca a esta luz infrarroja específica (haciendo que el planeta parezca mayor) pero transparente a todas las demás. Según los modelos simulados a partir de los datos, una atmósfera rica en agua y metano explicaría las observaciones muy bien.

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Descubren un posible gemelo de Venus alrededor de una estrella poco brillante

por Amelia Ortiz · Publicada 7 abril, 2017 ·
7/4/2017 de SETI Institute / The Astronomical Journal


Ilustración de artista del exoplaneta Kepler-1649b, similar a Venus, en órbita alrededor de una estrella enana de tipo M, a 219 años-luz de distancia de la Tierra. Crédito: Danielle Futselaar.

Los astrónomos han descubierto con el telescopio espacial Kepler de NASA un planeta a 219 años-luz que parece ser un pariente cercano de Venus. Este mundo recién descubierto es sólo poco mayor que la Tierra y se encuentra en órbita alrededor de una estrella de temperatura baja llamada Kepler-1649, que tiene un quinto del diámetro de nuestro Sol.

El planeta abraza fuertemente a su estrella progenitora, rodeándola cada 9 días. Esta órbita tan cercana hace que el flujo de luz solar que llega al planeta sea 2.3 veces mayor que el flujo solar sobre la Tierra. Por comparar, el flujo solar en Venus es 1.9 veces el valor terrestre.

El descubrimiento proporcionará datos sobre la naturaleza de los planetas que se encuentran alrededor de estrellas enanas de tipo M, la clase de estrella más común en el Universo, con diferencia. Aunque estas estrellas son más rojas y débiles que el Sol, los descubrimientos recientes de exoplanetas han revelado ejemplos en los que mundos del tamaño de la Tierra rodean a una enana M en órbitas que los colocarían en la zona habitable de su estrella. Pero esos mundo podrían no parecerse necesariamente a la Tierra, con su clima saludable. Podrían ser igualmente análogos de Venus, con gruesas atmósferas y temperaturas abrasadoras.

Según la investigadora del Instituto SETI Isabel Angelo, el estudio de planetas similares al análogo de Venus Kepler 1649b se está convirtiendo cada vez en más importante para comprender los límites de la zona habitable en las enanas de tipo M. “Hay varios factores, como la variabilidad de la estrella y los efectos de marea, que hacen que estos planetas sean diferentes de los planetas del tamaño de la Tierra alrededor de estrellas como el Sol”.

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Los sistemas planetarios lejanos tienen formas como la del Sistema Solar

por Amelia Ortiz · 1 Marzo, 2017
1/3/2017 de Australian National University / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Ilustración de artista de un sistema de exoplanetas alrededor de una estrella. Fuente: Australian National University.

Investigadores de la Universidad Nacional Australiana han descubierto que los sistemas de planetas lejanos tiene formas como la del Sistema Solar, con varios planetas alineados con su estrella sobre un plano, un descubrimiento que podría aumentar las posibilidades de hallar vida alienígena.

El profesor Charley Lineweaver (ANU) afirma que el reciente descubrimiento por un equipo belga de un sistema con siete planetas cuyas órbitas encuentran en el mismo plano, desafiando la hipótesis habitual de que los sistemas planetarios son ‘acampanados’, como los pantalones. “Otros sistemas planetarios del Universo parecen ser muy similares a nuestro Sistema Solar”, explica. “Cuanto más averiguamos acerca de estos sistemas de planetas menos parece que el Sistema Solar sea excepcional”.

“La bonanza de datos sobre planetas de Kepler permite por vez primera realizar estudios detallados de sistemas planetarios distintos al Sistema Solar. Ahora podemos plantear y responder cuestiones como ¿son comunes los sistemas de planetas como el nuestro?”, añade Tim Bovaird (ANU).

Las simulaciones de estos sistemas planetarios sólo encajaban con los datos observados asumiendo una Dicotomía de Kepler, es decir, que existen dos tipos de estrellas: estrellas con un solo planeta y estrellas con múltiples planetas. Los investigadores trabajan con estas hipótesis porque las simulaciones son así más sencillas de realizar.

“Pero se trata de una hipótesis rara porque la parte interior de nuestro sistema solar es plana, no acampanada. Cuando nos deshacemos de la hipótesis de que los sistemas planetarios son acampanados, las simulaciones encajan de manera natural con los datos sin necesidad de utilizar la Dicotomía de Kepler”.

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La enana ultrafría y los siete planetas
Hallados mundos templados similares a la Tierra en un sistema planetario extraordinariamente rico

eso1706es — Comunicado científico
22 de Febrero de 2017

Los astrónomos han descubierto un sistema de siete planetas del tamaño de la Tierra a sólo 40 años luz de distancia. Utilizando telescopios basados en tierra y en el espacio, incluyendo el VLT (Very Large Telescope) de ESO, todos los planetas fueron detectados cuando pasaban delante de su estrella, la estrella enana ultrafría conocida como TRAPPIST-1. Según el artículo que aparece hoy en la revista Nature, tres de los planetas se encuentran en la zona habitable y podrían albergar océanos de agua en sus superficies, aumentando la posibilidad de que el sistema pudiese acoger vida. Este sistema encontrado tiene tanto el mayor número de planetas del tamaño de la Tierra como el mayor número de mundos que podrían contar con agua líquida en sus superficies.

Utilizando el telescopio TRAPPIST–Sur, instalado en el Observatorio La Silla, el Very Large Telescope (VLT), en Paranal, y el telescopio espacial Spitzer de la NASA, así como otros telescopios del mundo [1], los astrónomos han confirmado la existencia de, al menos, siete pequeños planetas orbitando la estrella enana roja fría TRAPPIST-1 [2]. Todos los planetas, nombrados como TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en orden creciente de distancia de su estrella, tienen tamaños similares a la Tierra [3].

Los astrónomos observaron los cambios en la emisión de luz de la estrella causados por cada uno de los siete planetas que pasan delante de ella — un evento conocido como tránsito — y esto les permitió extraer información acerca de sus tamaños, composiciones y órbitas [4]. Descubrieron que, al menos los seis planetas interiores, son comparables a la Tierra en cuanto a tamaño y temperatura.

El autor principal, Michaël Gillon, del Instituto STAR en la Universidad de Lieja (Bélgica) está encantado con los resultados: “Se trata de un sistema planetario sorprendente, no sólo porque hayamos encontrado tantos planetas, ¡sino porque son todos asombrosamente similares en tamaño a la Tierra!”.

Con tan solo el 8% la masa del Sol, TRAPPIST-1 es muy pequeña en términos estelares (solo un poco más grande que el planeta Júpiter) y, aunque está relativamente cerca de nosotros, en la constelación de Acuario (el aguador), es muy tenue. Los astrónomos esperaban que este tipo de estrellas enanas pudieran albergar muchos planetas del tamaño de la Tierra en órbitas apretadas, convirtiéndolas en objetivos prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre, pero TRAPPIST-1 es el primer sistema de este tipo descubierto.

El coautor Amaury Triaud amplía la información: “La emisión de energía de estrellas enanas como TRAPPIST-1 es mucho más débil que la de nuestro Sol. Para que hubiera agua en sus superficies los planetas tendrían que estar en órbitas mucho más cercanas que las que podemos ver en el Sistema Solar. Afortunadamente, parece que este tipo de configuración compacta ¡es lo que estamos viendo alrededor de TRAPPIST-1!”.

El equipo determinó que todos los planetas del sistema son similares en tamaño a la Tierra y a Venus, o un poco más pequeños. Las mediciones de densidad sugieren que, al menos, los seis planetas de la zona más interna son probablemente rocosos en su composición.

Las órbitas planetarias no son mucho más grandes que las del sistema galileano de lunas de Júpiter y mucho más pequeñas que la órbita de Mercurio en el Sistema Solar. Sin embargo, el pequeño tamaño de TRAPPIST-1 y su baja temperatura significan que la energía que proporciona a sus planetas es similar a la recibida por los planetas interiores de nuestro Sistema Solar; TRAPPIST-1c, d y f reciben cantidades similares de energía que Venus, la Tierra y Marte, respectivamente.

Los siete planetas descubiertos en el sistema podrían, potencialmente, tener agua líquida en sus superficies, aunque sus distancias orbitales hacen que esto sean más probable en algunos de los candidatos que en otros. Los modelos climáticos sugieren que los planetas más interiores, TRAPPIST-1b, c y d, son probablemente demasiado calientes para albergar agua líquida, excepto tal vez en una pequeña fracción de sus superficies. La distancia orbital del planeta más externo del sistema, TRAPPIST-1h, no se ha confirmado, aunque es probable que sea demasiado distante y frío para albergar agua líquida — suponiendo que no esté teniendo lugar ningún proceso de calentamiento alternativo [5].  TRAPPIST-1e, f y g, sin embargo, representan el santo grial para los astrónomos cazadores de planetas, ya que orbitan en la zona habitable de la estrella y  podrían albergar océanos de agua en sus superficies [6].

Estos nuevos descubrimientos hacen del sistema de TRAPPIST-1 un objetivo muy importante para futuros estudios. El Telecopio Espacial Hubble de NASA/ESA ya está siendo utilizado para buscar atmósferas alrededor de los planetas y el miembro del equipo, Emmanuël Jehin, está entusiasmado con las futuras posibilidades: “Con la próxima generación de telescopios como el E-ELT (European Extremely Large Telescope de ESO), y el telescopio espacial JWST (NASA/ESA/CSA James Webb Space Telescope) pronto podremos buscar agua e incluso pruebas de vida en estos mundos”.

This diagram shows how the light of the dim red ultra cool dwarf star TRAPPIST-1 fades as each of its seven known planets passes in front of it and blocks some of its light. The larger planets create deeper dips and the more distance ones have longer lasting transits as they are orbiting more slowly. These data were obtained from observations made with the NASA Spitzer Space Telescope.

Este diagrama muestra cómo la luz de la tenue estrella enana roja ultrafría TRAPPIST-1 disminuye a medida que cada uno de sus siete planetas conocidos pasa por delante de ella y bloquea parte de su luz. Los planetas más grandes crean disminuciones más profundas y los más alejados tienen tránsitos más largos ya que orbitan más lentamente. Estos datos fueron obtenidos con observaciones realizadas por el telescopio espacial Spitzer de la NASA. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Las observaciones del VLT de la curva de luz de TRAPPIST-1 durante el triple tránsito del 11 de diciembre de 2015.

Este diagrama muestra el brillo variable de la débil estrella enana TRAPPIST-1 durante un inusual evento de triple tránsito el 11 de diciembre de 2015. Mientras la estrella estaba siendo monitorizada con el instrumento HAWK-I (instalado en el VLT, Very Large Telescope de ESO) tres planetas pasaron a través del disco de la estrella, bloqueando parte de su luz. Esta histórica curva de luz muestra, por primera vez, tres planetas templados tipo tierra pasando delante de su estrella, dos de ellos en la zona habitable. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Este diagrama muestra el brillo variable de la débil estrella enana TRAPPIST-1 durante un inusual evento de triple tránsito el 11 de diciembre de 2015. Mientras la estrella estaba siendo monitorizada con el instrumento HAWK-I (instalado en el VLT, Very Large Telescope de ESO) tres planetas pasaron a través del disco de la estrella, bloqueando parte de su luz. Esta histórica curva de luz muestra, por primera vez, tres planetas templados tipo tierra pasando delante de su estrella, dos de ellos en la zona habitable. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Este diagrama muestra los tamaños relativos de las órbitas de los siete planetas que orbitan a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1. El área sombreada muestra la extensión de la zona habitable, en la que podrían existir océanos de agua líquida en los planetas. Actualmente, la órbita del planeta más exterior, TRAPPIST-1h, no se conoce con seguridad. Las líneas punteadas muestran límites alternativos a la zona habitable basados en diferentes supuestos teóricos. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Este diagrama muestra los tamaños relativos de las órbitas de los siete planetas que orbitan a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1. El área sombreada muestra la extensión de la zona habitable, en la que podrían existir océanos de agua líquida en los planetas. Actualmente, la órbita del planeta más exterior, TRAPPIST-1h, no se conoce con seguridad. Las líneas punteadas muestran límites alternativos a la zona habitable basados en diferentes supuestos teóricos. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Notas:

[1] Además del telescopio espacial Spitzer de la NASA, el equipo usó muchas otras instalaciones terrestres: TRAPPIST–Sur en el Observatorio La Silla de ESO (Chile); HAWK-I , instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO (Chile); TRAPPIST–Norte (Marruecos); el telescopio de 3,8 metros UKIRT (Hawái); el telescopio Liverpool de 2 metros y el telescopio William Herschel de 4 metros, en la isla canaria de La Palma (España); y el telescopio de 1 metro SAAO (Sudáfrica).

[2] TRAPPIST–Sur (the TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope–South, pequeño telescopio para el estudio del tránsito de planetas y planetesimales) es un telescopio robótico belga de 0,6 m operado desde la Universidad de Lieja e instalado en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile. Pasa gran parte de su tiempo monitorizando la luz de alrededor de 60 estrellas enanas ultrafrías cercanas y enanas marrones (“estrellas” que no son lo suficientemente masivas como para iniciar la fusión nuclear sostenida en sus núcleos) en busca de evidencia de tránsitos planetarios. TRAPPIST-Sur, junto con su gemelo TRAPPIST–Norte, son los precursores del sistema SPECULOOS, que actualmente se está instalando en el Observatorio Paranal de ESO.

[3] A principios de 2016, un equipo de astrónomos, liderado también por Michaël Gillon, anunció el descubrimiento de tres planetas orbitando a TRAPPIST-1. Intensificaron sus observaciones de seguimiento del sistema, principalmente debido a un destacado tránsito triple observado con el instrumento HAWK-I del VLT. Este tránsito demostró claramente que había, al menos, un planeta desconocido más orbitando la estrella. ¡Y esa histórica curva de luz muestra, por primera vez, tres planetas templados tipo tierra, dos de ellos en la zona habitable, pasando delante de su estrella al mismo tiempo!

[4] Este es uno de los principales métodos que utilizan los astrónomos para identificar la presencia de un planeta alrededor de una estrella. Miran la luz proveniente de la estrella para ver si parte de la luz es bloqueada a medida que el planeta pasa por delante de su estrella en la línea de visión desde la Tierra (transita la estrella, como dicen los astrónomos). Mientras el planeta orbita alrededor de su estrella, esperamos ver pequeñas y regulares disminuciones en la luz proveniente de la estrella justo cuando el planeta pasa delante de ella.

[5] Estos procesos pueden incluir calentamiento de marea, que haría que la fuerza gravitacional de TRAPPIST-1 causara deformaciones repetidas en el planeta, desencadenando fuerzas de fricción internas y la generación de calor. Este proceso  es el responsable del volcanismo activo en la luna Io de Júpiter. Si TRAPPIST-1h también conserva una atmósfera rica en hidrógeno primordial, la tasa de pérdida de calor podría ser muy baja.

[6] Este descubrimiento también representa la mayor cadena de exoplanetas conocidos que orbitan entre sí con resonancia orbital cercana. Los astrónomos midieron cuidadosamente cuánto tarda cada planeta del sistema en completar una órbita alrededor de TRAPPIST-1 —conocido como el período de la revolución— y luego calcularon la proporción del periodo de cada planeta y la de su siguiente vecino más lejano. Los seis planetas interiores de TRAPPIST-1 tienen relaciones de períodos con sus vecinos que están muy cerca de cocientes simples, tales como 5:3 o 3:2. Esto significa que, probablemente, los planetas se formaron juntos más lejos de su estrella y se han movido desde entonces hacia el interior hasta formar su configuración actual. Si es así, podrían ser mundos de baja densidad y ricos en volátiles, sugiriendo una superficie helada y/o una atmósfera.

Una predicción: se encontrarán más gigantes de gas en órbita alrededor de estrellas similares al Sol

por Amelia Ortiz · 22 Febrero, 2017
22/2/2017 de Carnegie Science / The Astrophysical Journal

Modelo de Boss de un disco de formación de planetas que demuestra que pueden encontrarse planetas gigantes de gas en órbita alrededor de estrellas parecidas al Sol a distancias similares a las de Júpiter y Saturno. El disco comprende de 4 a 20 veces la distancia de la Tierra al Sol. Crédito: Alan Boss.

Los nuevos modelos de formación planetaria de Alan Boss (Carnegie) indican que puede haber toda una población por descubrir de planetas gigantes de gas en órbita alrededor de estrellas similares al Sol a distancias parecidas a las de Júpiter y Saturno.

La población de exoplanetas descubierta por diversos proyectos de búsqueda continúa creciendo. Estos hallazgos pueden mejorar los modelos que predicen dónde encontrar más. Los planetas predichos por Boss en este estudio podrían albergar la clave para resolver una antigua discusión acerca de la formación de los planetas gigantes de nuestro Sistema Solar a partir del disco de gas y de polvo que rodeaba al Sol en su juventud.

Una teoría mantiene que los gigantes de gas se forman igual que los planetas terrestres, por la acumulación lenta de material rocoso procedente del disco giratorio hasta que el objeto contiene material suficiente para atraer gravitatoriamente una gran envoltura de gas alrededor de un núcleo sólido. La otra teoría postula que los planetas gigantes de gas se forman rápidamente cuando el disco de gas forma brazos espirales, que crecen en masa y densidad hasta que se forman concentraciones que se convierten en bebés de planetas gigantes de gas.

Un problema de la primera opción es que no puede explicar cómo se forman los planetas gigantes más lejos de una cierta distancia orbital a sus estrellas, un fenómeno que encuentran cada vez más los intrépidos cazadores de planetas. “Dada la existencia de planetas gigantes de gas en órbitas tan grandes, la inestabilidad del disco o algo similar debe de ser incluida en la creación de al menos algunos exoplanetas”, afirma Boss. “Sin embargo, queda por responder la cuestión de si este método puede o no crear planetas gigantes de gas con órbitas más cercanas”.

Boss se propuso utilizar los modelos para comprobar si pueden formarse planetas gigantes de gas más cerca de sus estrellas teniendo en cuenta de otro modo el proceso de enfriamiento del disco. Sus simulaciones indican que puede haber una población, en su mayor parte todavía por detectar, de planetas gigantes en órbita alrededor de estrellas de tipo Sol a distancias de entre 6 y 16 veces la de la Tierra al Sol (Júpiter se encuentra a solo cinco veces esta distancia, y Saturno a más de nueve veces).

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