Esta Sección de la Liga Iberoamericana de Astronomía tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Ciencia orientada a los Exoplanetas o planetas extrasolares. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

ALMA observa los lugares de formación de planetas como los del Sistema Solar

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 14 MARZO, 2019 ·
14/3/2019 de NAOJ / The Astrophysical Journal


Imagen tomada con ALMA del disco polvoriento que rodea la joven estrella DM Tau. Puedes ver dos anillos concéntricos donde pueden estar formándose planetas. Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), Kudo et al.

Un equipo de investigadores ha estudiado los lugares de formación de planetas alrededor de una estrella joven que se parece a nuestro Sol. Dos anillos de polvo alrededor de la estrella, a distancias comparables a la del Cinturón de Asteroides y la órbita de Neptuno en nuestro Sistema Solar, sugieren que estamos siendo testigos de la formación de un sistema planetario parecido al nuestro.

Tomoyuki Kudo (NAIJ) y su equipo observaron la joven estrella DM Tau usando el radiotelescopio ALMA. Situada a 470 años-luz de distancia en la constelación de Tauro, DM Tau tiene la mitad de la masa del Sol y se estima que tiene de tres a cinco millones de años de edad.

“Observaciones anteriores dedujeron dos modelos diferentes para el disco que rodea DM Tau”, explica Kudo. “Algunos estudios sugerían que el radio del anillo coincide con el lugar donde estaría el cinturón de asteroides del Sistema Solar. Otras observaciones lo colocaban donde estaría Neptuno. Nuestras observaciones con ALMA proporcionan una respuesta clara: ambos son correctos. DM Tau tiene dos anillos, cada uno en una de esas posiciones”.

Los investigadores hallaron una mancha brillante en el anillo exterior. Esto indica una concentración local de polvo, que sería un posible lugar de formación para un planeta como Urano o Neptuno.

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Agradece al campo magnético el agua que te da la vida

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 14 MARZO, 2019 ·
14/3/2019 de Australian National University / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Ilustración que muestra el exoplaneta Kepler-186f, el primer planeta confirmado del tamaño de la Tierra que está en órbita en la llamada zona habitable alrededor de una estrella lejana. Crédito: NASA/Ames/SETI Institute/JPL-Caltech.

Un estudio de científicos de la Universidad Nacional Australiana (ANU) sobre los campos magnéticos de planetas ha descubierto que la mayoría de los hallados en otros sistemas solares es poco probable que sean tan hospitalarios para la vida como la Tierra.

Las plantas y los animales no sobrevivirían sin agua en la Tierra. La pura fuerza del campo magnético terrestre ayuda a mantener el agua líquida sobre la superficie de nuestro planeta azul, haciendo así posible que prospere la vida.

Ahora un equipo de astrónomos ha creado modelos de los campos magnéticos de exoplanetas, encontrando que muy pocos de ellos poseen un campo magnético tan potente como el de la Tierra. “Los campos magnéticos fuertes podrían proteger y preservar una superficie húmeda de un modo que no pueden los campos débiles”, comenta Charley Lineweaver (ANU).

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Las posibilidades para la vida aumentan cuando una estrella que pasa acerca entre sí a las binarias

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 11 MARZO, 2019 ·
11/3/2019 de Royal Astronomical Society / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Ilustración artística de la vida en un planeta en órbita alrededor de un sistema binario de estrellas, los dos soles visibles en el cielo. Crédito: Mark Garlick.

Los sistemas planetarios pueden ser ambientes hostiles al principio de su historia. Los mundo jóvenes están en órbita alrededor de soles en viveros estelares, cúmulos de estrellas donde los encuentros violentos son habituales. Nada de esto hace fácil la aparición de vida pero, ahora, astrónomos de la Universidad de Sheffield (UK) han encontrado algo positivo en este periodo tumultuoso. Un modelo desarrollado por Bethany Wootton y Richard Parker examina cómo cambia la zona de habitabilidad (región alrededor de la estrella donde la temperatura permite la existencia de agua líquida) alrededor de parejas de estrellas, en los llamados sistemas binarios.

Los dos científicos descubrieron que un encuentro con una tercera estrella que esté de paso puede acercar entre sí a las componentes de la binaria, agrandando al mismo tiempo la zona habitable.

Alrededor de un tercio de los sistemas estelares de nuestra galaxia se piensa que están formados por dos o más estrellas y esta fracción es mucho mayor cuando las estrellas son jóvenes. Si estas estrellas están separadas por una distancia relativamente grande, el tamaño de la zona de habitabilidad alrededor de cada estrella viene gobernado por la radiación emitida por la estrella individual. Si las dos estrellas están cerca una de la otra, el tamaño de la zona de habitabilidad aumenta porque cada estrella siente el calor adicional de la otra y esto incremente la probabilidad de que un planeta esté situado en el lugar correcto para que se desarrolle la vida.

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El caso de los exoplanetas excesivamente inclinados

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 6 MARZO, 2019 ·
6/3/2019 de Yale University / Nature Astronomy


Investigadores de Yale han descubierto una sorprendente relación entre la inclinación de los exoplanetas y su órbita en el espacio. Ilustración: NASA/JPL-Caltech, Sarah Millholland.

Durante casi una década, los astrónomos han intentado explicar por qué tantas parejas de planetas fuera de nuestro sistema solar poseen una configuración extraña: sus órbitas parecen haber sido separadas por un potente mecanismo desconocido. Investigadores de Yale han hallado una respuesta posible y ella implica que los polos de los planetas están muy inclinados.

El descubrimiento podría tener un gran impacto sobre cómo los científicos estiman la estructura, clima y habitabilidad de los exoplanetas cuando intentan identificar aquellos que son parecidos a la Tierra.

“Cuando los planetas tiene inclinaciones tan altas de sus ejes, comparados con cuando no existe inclinación o ésta es muy pequeña, sus mareas son extremadamente más eficientes en convertir la energía orbital en calor”, explica Sarah Millholland (Yale University). “Esta vigorosa disipación por efectos de marea separa las órbitas”. Una situación parecida, aunque no idéntica, existe entre la Tierra y su luna. La órbita de la Luna está creciendo lentamente debido a disipación por las mareas, pero el día de la Tierra se está alargando gradualmente.

Gregory Laughlin (Yale University) afirma que existe una conexión directa entre el exceso de inclinación de estos exoplanetas y sus características físicas. “Influye en varias de sus propiedades físicas, como su clima, meteorología y circulaciones globales”. “Las estaciones en un planeta con una gran inclinación de su eje son mucho más extremas que las de un planeta bien alineado y sus patrones meteorológicos posiblemente no son sencillos”.

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¿Un día de niebla en TRAPPIST-1?

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 4 MARZO, 2019 ·
4/3/2019 de AAS NOVA / The Astronomical Journal


Ilustración de artista del sistema planetario de TRAPPIST-1. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

La mayoría de las atmósferas de exoplanetas no contienen solo hidrógeno sino que son complicadas por la presencia de aerosoles atmosféricos. Estas partículas adoptan dos formas: nubes, o condensaciones de partículas sólidas o líquidas, y nieblas, partículas sólidas suspendidas que resultan de reacciones fotoquímicas en la atmósfera.

Observaciones recientes con el telescopio espacial Hubble de la familia de exoplanetas de TRAPPIST-1 (un sistema de siete planetas, muchos de los cuales están en la zona habitable de la estrella) revelan algunas características espectrales de varias de sus atmósferas; a partir de ellas, los investigadores han intentado conocer sus propiedades.

Sarah Moran (Johns Hopkins University) y sus colaboradores han averiguado que posiblemente los planetas d, e y f podrían tener atmósferas ricas en volátiles que no se formaron al mismo tiempo que el planeta. En el caso de TRAPPIST-1 g todavía no pueden descartar que se trate de una atmósfera clara rica en hidrógeno.

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Un planeta exiliado relacionado con el paso cercano de una estrella hace 3 millones de años

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 1 MARZO, 2019 ·
1/3/2019 de UC Berkeley / The Astronomical Journal


Dos estrellas binarias, ahora lejos una de otra, pasaron cerca hace unos 2-3 millones de años dejando un sistema planetario desordenado (izquierda). Fuente: UC Berkeley.

Un planeta en órbita alrededor de una joven estrella binaria puede haber sido perturbado por otra pareja de estrellas que pasaron demasiado cerca del sistema hace entre 2 y 3 millones de años, poco después de que se formase el planeta en un disco de polvo y gas.

Si esto se confirma, supondría un apoyo importante para la idea de que los pasos cercanos de estrellas ayudan a esculpir los sistemas planetarios y pueden determinar si serán capaces o no de albergar planetas con órbitas estables.

El sistema estudiado por los astrónomos, identificado como HD 106906 y situado a unos 300 años-luz de la Tierra en la dirección de la constelación Crux es muy joven, tiene solo unos 15 millones de años de edad. El planeta, llamado HD 106906 b, posee la masa de unos 11 jupiteres y está en órbita alrededor de HD 106906 (recientemente identificada como estrella binaria) en una órbita inclinada 21 grados respecto del plano del disco que contiene todo el material restante que rodea la estrella. En su posición actual está unas 18 veces más lejos de lo que se encuentra Plutón respecto del Sol.

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Mejor secar un planeta rocoso antes de usarlo

POR AMELIA ORTIZ · PUBLICADA 12 FEBRERO, 2019 ·
12/2/2019 de NCCR PlanetS / Nature Astronomy

Los sistemas planetarios nacidos en regiones de formación densas de estrellas masivas heredan cantidades sustanciales de aluminio-26, que seca los planetesimales antes de que sean acretados (izquierda). Los planetas formados en regiones de formación de estrellas de baja masa acretan cantidades mayores de cuerpos ricos en agua y emergen como mundos océano (derecha). Crédito: Thibaut Roger.

La superficie sólida de la Tierra y su clima suave pueden deberse, en parte, a una estrella masiva presente en el lugar donde nació el Sol. Sin los elementos radiactivos de la estrella que fueron inyectados en el Sistema Solar primitivo, nuestro planeta podría ser un mundo océano hostil cubierto por capas de hielo globales, según nuevas simulaciones por computadora de formación de planetas.

Los modelos por computadora simulan la formación de planetas a partir de los llamados planetesimales, cuerpos de roca helados de docenas de kilómetros de tamaño. “Actualmente se piensa que la Tierra heredó la mayor parte de su agua de estos planetesimales parcialmente ricos en agua”, explica Tim Lichtenberg (NCCR PlanetS).

“Pero si un planeta terrestre adquiere gran cantidad de material procedente de más allá de la llamada línea de nieve, entonces recibe demasiada agua”, sigue Lichtenberg. Pero resulta que, si estos planetesimales son calentados desde el interior, parte del contenido inicial de hielo de agua se evapora y escapa al espacio antes de ser adquirido por el propio planeta.

Exactamente esto pude haber ocurrido poco después del nacimiento de nuestro sistema solar hace 4600 millones de años y podría todavía estar ocurriendo en numerosos lugares de la Galaxia, tal como sugieren rasgos primitivos de los meteoritos. Justo cuando al formarse el protosol se produjo una supernova en la vecindad cósmica. Elementos radiactivos incluyendo el aluminio-26 fueron fundidos en la estrella masiva agonizante y luego inyectados en nuestro joven sistema solar, bien por vientos estelares excesivos o por los materiales expulsados por la supernova después de la explosión. La desintegración del aluminio-26 calentó y secó los planetesimales que contenían agua, deshidratándolos.

“Los resultados de nuestras simulaciones sugieren que hay dos tipos de sistemas planetarios cualitativamente diferentes”, resume Lichtenberg. “Los hay similares a nuestro sistema solar, cuyos planetas tienen poca agua. Y, por el contrario, hay otros en los que se crean principalmente mundos océano debido a que no había cerca una estrella masiva y, por tanto, tampoco aluminio-26 cuando se formó el sistema. La presencia de aluminio-26 durante la formación de planetesimales puede suponer una diferencia de un orden de magnitud en las reservas de agua planetarias entre estas dos clases de sistemas planetarios”.

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