Esta Sección de la Liga Iberoamericana de Astronomía tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Ciencia orientada a los Exoplanetas o planetas extrasolares. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

8/5/2020 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal Letters


Ilustración de artista de un sistema con varios planetas en órbita alrededor de un pulsar de milisegundo. Crédito: NASA/JPL-Caltech/R. Hurt (SSC).

Los primeros planetas confirmados fuera de nuestro Sistema Solar fueron descubiertos en 1992 alrededor del púlsar PSR B1257+12. Pero desde entonces sólo en otros cinco púlsares se han encontrado planetas. ¿Se debe a que los planetas son extremadamente raros en púlsares o a que no se han realizado suficientes estudios sistemáticos?

Un nuevo estudio, dirigido por Erica Behrens (The Ohio State University), de 45 púlsares ha permitido descartar la presencia de planetas que tienen periodos de entre 7 y 2000 días. Inyectando señales simuladas en los datos, los astrónomos demuestran que su análisis es sensible a compañeros con masas inferiores a la de la Tierra. De hecho, para algunos púlsares han eliminado la posibilidad de que existan compañeros con masa superior a una fracción de la masa de nuestra Luna.

Este estudio demuestra la increíble potencia y sensibilidad de una extensa monitorización de púlsares en busca de exoplanetas pequeños. Y aunque puede ser cierto que los planetas de púlsares son objetos muy raros, los que haya ahí afuera no podrán permanecer escondidos por mucho más tiempo.

[Fuente] – POR AMELIA ORTIZ ·

La vida podría existir y prosperar en un mundo de hidrógeno

6/5/2020 de MIT / Nature Astronomy


Ilustración de artista de un planeta rocoso en cuya atmósfera el hidrógeno es el elemento químico más abundante. Crédito: NASA/JPL.

Sara Seager (MIT) y su equipo científico han observado, en estudios de laboratorio, que los microbios pueden sobrevivir y multiplicarse en atmósferas dominadas por el hidrógeno (incluso con un 100% de hidrógeno), un ambiente que es enormemente distinto al de la atmósfera de la Tierra, rica en nitrógeno y oxígeno.

Los resultados de Seager demuestran que las formas de vida simples podrían habitar planetas con atmósferas ricas en hidrógeno, sugiriendo que, una vez que los telescopios de próxima generación como el telescopio espacial James Webb empiecen a operar, los astrónomos podrían querer buscar primero señales de vida en exoplanetas dominados por hidrógeno.

[Fuente] – POR AMELIA ORTIZ ·

No hay cielos azules en el planeta supercaliente WASP-79b

5/5/2020 de Hubblesite / The Astronomical Journal


Ilustración de artista del exoplaneta supercaliente WASP-79b, ubicado a 780 años-luz de la Tierra. El planeta se encuentra en una órbita precariamente cerca de una estrella que es mucho más caliente que nuestro Sol. Crédito: NASA, ESA, y L. Hustak (STScI).

El planeta WASP-79b ha sorprendido a los científicos. Estos esperaban encontrar indicios de dispersión Rayleigh en su atmósfera, un fenómeno consistente en que ciertos colores son dispersados por partículas de polvo muy finas que se hallan en la alta atmósfera. La dispersión Rayleigh es lo que hace que el cielo de la Tierra sea azul, al dispersar las longitudes de onda más cortas (más azules) de la luz solar. En cambio, como resultado de la ausencia de dispersión Rayleigh, el cielo de WASP-79b es amarillento.

Este planeta es muy caliente. Su temperatura atmosférica es de 1650 ºC, la temperatura del cristal fundido. Combinando observaciones del telescopio espacial Hubble, del satélite TESS y del observatorio en tierra Magellan, los astrónomos han descubierto que esta atmósfera abrasadora es extraña. Está tan caliente que de sus nubes de silicatos o sulfuro de manganeso podría llover hierro fundido. Pero no es esa la gran sorpresa. Lo es la extraña ausencia de dispersión Rayleigh, que podría ser indicativa de la presencia de procesos atmosféricos que no se conocen actualmente y podría conducir a la obtención de nuevas pistas sobre la evolución atmosférica del planeta.

[Fuente] – POR AMELIA ORTIZ ·

4/5/2020 de Cornell University / The Astrophysical Journal Letters


Los astrónomos podrían un día descifrar las atmósferas de exoplanetas rocosos como la Tierra, como la mostrada en esta ilustración. La estrella enana blanca compañera del planeta se ve sobre el horizonte. Crédito: Jack Madden/Cornell University.

La próxima generación de potentes telescopios en tierra y el espacio será capaz de buscar señales de vida en lejanos sistemas solares, en particular en aquéllos dominados por estrellas consumidas conocidas como enanas blancas.

Una nueva investigación ha ponderado cuáles serían las señales en la luz de las estrellas que podrían indicar la presencia de vida en los planetas que se interponen entre la estrella y nosotros.

Los resultados demuestran que los astrónomos deberían de ser capaces de ver bioseñales espectrales (tales como metano en combinación con ozono u óxido nitroso), «si esas señales de vida están presentes» explica Lisa Kaltenegger ( Carl Sagan Institute).

«Si encontrásemos señales de vida en planetas en órbita bajo la luz de estrellas muertas hace mucho tiempo», añade, la próxima pregunta sería si la vida ha sobrevivido a la muerte de la estrella o si ha empezado de nuevo otra vez, un segundo génesis, por así decirlo».

[Fuente] – POR AMELIA ORTIZ ·

Un exoplaneta recién descubierto destrona al anterior rey del sistema planetario de Kepler-88

30/4/2020 de W.M. Keck Observatory

Nuestro Sistema Solar tiene un rey. El planeta Júpiter, que recibe el nombre romano del dios más poderoso del panteón griego, ha dominado todos los demás planetas a través de su influencia gravitatoria. ¿Tienen otros sistemas planetarios dioses gravitatorios como Júpiter?

Ahora un equipo de astrónomos ha descubierto un planeta que tiene tres veces la masa de Júpiter, en un sistema planetario lejano. El planeta, llamado Kepler-88 d, completa una órbita alrededor de su estrella cada cuatro años y su órbita no es circular sino elíptica. Y es el planeta más masivo de este sistema.

El sistema de Kepler-88 ya era famoso entre los astrónomos por poseer dos planetas en órbita mucho más cercanos a la estrella, Kepler-88 b y c.

«Con tres veces la masa de Júpiter, Kepler-88 d ha sido probablemente más influyente en la historia del sistema Kepler-88 que el llamado hasta ahora rey, Kepler-88 c, que solo tiene una masa de Júpiter», explica la Dra. Lauren Weiss. «Así que Kepler-88 d es el nuevo supremo monarca de este imperio planetario».

[Fuente] – POR AMELIA ORTIZ ·

Seis planetas casi al mismo ritmo

29/4/2020 de Université de Genève / Astronomy and Astrophysics


En el sistema planetario HD 158259, todas las parejas de planetas contiguos están cerca de la resonancia 3:2, es decir, el más interior completa unas 3 órbitas mientras el otro completa 2. Crédito: UNIGE/NASA.

Casi invisible a simple vista, en la constelación de Draco, la estrella HD 158259 ha sido observada durante los últimos 7 años por astrónomos que utilizaron el espectrógrafo SOPHIE. Este instrumento, instalado en el Observatorio de la Alta Provenza, al sur de Francia, tomó 300 medidas de la estrella.

El análisis de los datos, realizado por un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE), ha conducido al descubrimiento de que la estrella HD 158259 tiene seis compañeros planetarios: una «súpertierra» y cinco «minineptunos».

Lo más destacable del sistema es su regularidad: la relación entre los periodos de cualquier pareja de planetas contiguos es cercana a 3:2. Esto significa que mientras el primer planeta (el más cercano a la estrella) completa 3 órbitas, el segundo completa casi 2. Y que cuando el segundo completa 3 órbitas, el tercero habrá completado casi 2, y así sucesivamente.

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El satélite Cheops, listo para hacer ciencia, observa sus primeros exoplanetas

27/4/2020 de ESA


La primera curva de luz de un exoplaneta observada por Cheops, junto con una comparación entre los tamaños de la estrella y del planeta con el Sol, Júpiter y la Tierra. Crédito: ESA/Airbus/CHEOPS Mission Consortium.

Cheops, la nueva misión exoplanetaria de la ESA, ha completado con éxito los casi tres meses de puesta en servicio en órbita, superando las expectativas en cuanto a rendimiento. El satélite, que comenzará las operaciones científicas rutinarias a finales de abril, ya ha efectuado observaciones prometedoras de estrellas que albergan exoplanetas, lo que augura un sinfín de apasionantes descubrimientos en el futuro.

Durante las últimas dos semanas de la fase de puesta en servicio en órbita, Cheops observó dos estrellas anfitrionas de exoplanetas mientras estos transitaban por delante de ellas y tapaban una fracción de su luz. La observación de tránsitos de exoplanetas conocidos es precisamente para lo que se diseñó la misión: para medir con una precisión y una exactitud sin precedentes el tamaño de los planetas y para determinar sus densidades combinando estos datos con la medida independiente de sus masas.

Uno de los objetivos fue HD 93396, una estrella subgigante amarilla situada a 320 años luz, algo más fría y tres veces mayor que nuestro Sol. Las observaciones se centraron en KELT-11b, un planeta gaseoso alrededor de un 30 % mayor que Júpiter, en una órbita mucho más cercana a la estrella de lo que Mercurio se halla del Sol.

La curva de luz de esta estrella muestra una fuerte caída causada por el tránsito de ocho horas de KELT-11b. A partir de esos datos, los científicos han determinado con gran precisión el diámetro del planeta: 181.600 km, con una incertidumbre de menos de 4.300 km.

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Un exoplaneta aparentemente desaparece en las últimas observaciones del Hubble

27/4/2020 de Hubblesite / Proceedings of the National Academy of Sciences


Este diagrama simula lo que los astrónomos consideran la prueba de la primera detección del resultado de una colisión planetaria titánica en otro sistema estelar. Crédito: NASA, ESA, and A. Gáspár y G. Rieke (University of Arizona).

Un equipo de investigadores de la Universidad de Arizona piensa que el planeta Fomalhaut b nunca ha existido y que fue confundido con una nube de partículas de polvo muy fino en expansión creada por dos cuerpos helados que chocaron uno contra otro en la órbita de la estrella Fomalhaut, situada a solo 25 años-luz de distancia de la Tierra.

Posiblemente el Hubble llegó demasiado tarde para ser testigo de la colisión, pero sí observó sus consecuencias. Esto ocurrió en 2008, cuando loas astrónomos anunciaron por todo lo alto que el Hubble había tomado su primera imagen de un planeta en órbita alrededor de otra estrella.

El diminuto objeto parecía un punto situado junto a un gran anillo de escombros helados que rodea Fomalhaut. Durante los años siguientes, se realizó un seguimiento del planeta a lo largo de su trayectoria. Pero con el paso del tiempo, el punto fue perdiendo brillo y simplemente desapareció de la vista, dicen los investigadores, que examinaron los datos de archivo del Hubble.

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El azufre «sazona» las atmósferas planetarias

7/4/2020 de Johns Hopkins University / Nature Astronomy


Crédito: Will Kirk/Johns Hopkins University.

Un equipo de científicos de la Universidad Johns Hopkins ha realizado experimentos de laboratorio que revelan que el azufre podría observarse claramente en planetas lejanos, fuera de nuestro Sistema Solar. Este resultado podría tener consecuencias en el uso del azufre como señal de vida extraterrestre así como afectar el modo en que los investigadores deberían de interpretar los datos sobre las atmósferas planetarias.

«Hemos descubierto que solo una presencia pequeña de azufre en la atmósfera, de menos del 2%, puede tener impacto importante en qué y cuántas partículas de niebla se forman», explica Chao He (Johns Hopkins University). «Esto cambia por completo lo que los científicos deberían de buscar y esperar cuando estudian las atmósferas de planetas fuera de nuestro Sistema Solar».

Debido a su papel como elemento esencial para la vida en la Tierra – emitido por plantas y bacterias y encontrado en varios aminoácidos y enzimas – los científicos han propuesto utilizar los productos de azufre para buscar vida fuera de la Tierra. Averiguar si existe azufre y cómo afecta a estas atmósferas puede ayudar a los científicos a determinar si los gases de azufre podrían ser utilizados como fuente para la aparición de la vida. Sin embargo, este estudio demuestra que es posible producir muchos productos de azufre en el laboratorio en ausencia de vida, así que los científicos deben de descartar que el azufre que detecten haya sido producido fotoquímicamente antes de sugerir que se trata de una señal de vida.

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Cómo formar los exoplanetas de TRAPPIST-1

6/4/2020 de CfA / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Ilustración esquemática del sistema de exoplanetas de TRAPPIST-1 comparando con los planetas del Sistema Solar interior.

TRAPPIST- 1 es un sistema con siete mundos del tamaño de la Tierra que se encuentra en órbita alrededor de una estrella enana ultrafría, a unos 40 años-luz de nosotros. Al menos tres de ellos se encuentran en la zona habitable de su estrella. Esta, y por tanto su sistema de planetas, se piensa que tiene una edad de 8 mil millones de años, casi el doble que nuestro sistema solar.

Los tres planetas de la zona habitable podrían tener agua líquida si se formaron con la composición química adecuada y/o se depositó agua posteriormente en sus superficies. El Cinturón de Kuiper de nuestro sistema solar, un almacén de cometas, podría haber sido el lugar de origen de cometas que trajeron agua a la Tierra en su juventud. Así, cometas en un cinturón de Kuiper de TRAPPIST-1, si existen, podrían constituir un modo de depositar agua sobre sus siete planetas. Con las condiciones atmosféricas adecuadas, los tres planetas en la zona habitable podrían incluso tener agua líquida en sus superficies.

Un estudio del sistema de TRAPPIST-1 dirigido por Luca Matra (CfA), utilizando el radiotelescopio ALMA, ha buscado señales de un exocinturón de Kuiper y pistas sobre la formación de sus planetas. Concluyen que probablemente el sistema nació con un disco planetario menor de 40 unidades astronómicas (una unidad astronómica es la distancia Tierra-Sol) de radio, cuya masa era inferior a 20 veces la masa de la Tierra y muy posiblemente los granos de polvo del disco fueron transportados hacia el interior y utilizados para formar los siete planetas.

Estos resultados dejan la cuestión del transporte del agua sin decidir pero permitirán a los científicos a utilizar las mismas técnicas en sistemas estelares más jóvenes y cercanos, más fáciles de detectar, que permitirán refinar sus modelos.

[Fuente] – POR AMELIA ORTIZ ·