Esta Sección de la Liga Iberoamericana de Astronomía tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Ciencia orientada a los Exoplanetas o planetas extrasolares. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

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El oxígeno con carga eléctrica en la ionosfera podría ser un biomarcador

El oxígeno con carga eléctrica en la ionosfera podría ser un biomarcador en exoplanetas

por Amelia Ortiz · Publicada 20 febrero, 2018 ·
20/2/2018 de Boston University / Nature Astronomy


Una exposición de 10 minutos en el infrarrojo de la Tierra tomada desde la Luna durante la misión Apollo 16. El amarillo brillante corresponde al resplandor diurno del oxígeno atómico. En la parte oscura, se ven bandas de resplandor nocturno cerca del ecuador, producidas por iones de oxígeno atómico (O+). Crédito: NASA.

Durante décadas los astrónomos han estudiado exoplanetas lejanos buscando señales de vida, principalmente buscando la molécula más esencial, el agua. Pero Michael Mendillo (Universidad de Boston) y sus colaboradores tienen una idea diferente y sugieren, en cambio, estudiar la ionosfera de los exoplanetas, la capa delgada superior de la atmósfera que bulle con partículas cargadas eléctricamente. Si encontramos una como la de la Tierra, llena de iones de oxigeno, habremos encontrado vida. O por lo menos, vida tal como la conocemos.

Los científicos han sabido durante mucho tiempo que las ionosferas planetarias difieren mucho. Pero mientras que otros planetas del Sistema Solar llenan su ionosfera con moléculas complicadas que proceden del dióxido de carbono o del hidrógeno, el caso de la Tierra es más simple, ya que este espacio está relleno principalmente con oxígeno. Y es un tipo específico de oxígeno: átomos individuales con carga positiva.

“Si destruimos todas las plantas de la Tierra, el oxígeno de nuestra atmósfera habrá desaparecido en solo unos miles de años”, comenta Paul Withers, quien señala que todo este oxígeno exhalado por las plantas no permanece pegado a la superficie de la Tierra. El exceso de moléculas de oxígeno, en forma de O2, flota hacia arriba. Al alcanzar los 150 km sobre la superficie de la Tierra, la luz ultravioleta del Sol divide en dos las moléculas. Los átomos individuales suben aún más y la radiación ultravioleta y los rayos X del Sol arrancan electrones de sus capas exteriores, dejando oxígeno cargado en la ionosfera. La abundancia de O2 cerca de la superficie de la Tierra conduce a una abundancia de O+ a gran altura en el cielo.

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Descubren una nueva centena de planetas

Descubren casi 100 exoplanetas nuevos

por Amelia Ortiz · Publicada 19 febrero, 2018 ·
19/2/2018 de Danmarks Tekniske Universitet / The Astronomical Journal


Tras detectarse los primeros exoplanetas en la década de 1990, ha quedado claro que los planetas en órbita alrededor de estrellas son la regla y no la excepción, y que probablemente existan cientos de miles de millones de planetas sólo en la Vía Láctea. Ilustración de ESA/Hubble/ESO/M. Kornmesser.

Un equipo internacional de científicos acaba de confirmar el descubrimiento de casi 100 exoplanetas nuevos, hallados con datos de la misión K2 de NASA.

“Empezamos analizando 275 candidatos de los cuales 149 fueron confirmados como planetas reales. A su vez, 95 de estos planetas han resultado ser descubrimientos nuevos”, explica el estudiante de doctorado Andrew Mayo (DTU), que dirigió el estudio.

Uno de los planetas detectados están en órbita alrededor de una estrella muy brillante. “Confirmamos un planeta que se encuentra en una órbita de 10 días alrededor de una estrella llamada HD 212657, que ahora es la estrella más brillante encontrada en las misiones Kepler y K2 que alberga un planeta validado”.

Los planetas situados alrededor de estrellas brillantes son importantes porque los astrónomos pueden aprender mucho sobre ellos desde de los observatorios instalados en tierra”, explica Andrew Mayo.

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Revelan los misterios de las supertierras

¿Rocosas o gaseosas? Científicos revelan los misterios de las supertierras

por Amelia Ortiz · Publicada 9 febrero, 2018 ·
9/2/2018 de Carnegie Institution


Ilustración de artista mostrando el trío de supertierras descubierto por un equipo europeo con el espectrógrafo HARPS del telescopio de 3.6m de La Silla, Chile, tras 5 años de monitoreo. Crédito: ESO.

Una estrella que se halla a unos 100 años-luz en la constelación de Piscis, GJ 9827, alberga lo que podría ser una de las supertierrras más masivas y densas detectadas hasta ahora. Los datos sobre ella ayudarán a los astrónomos a comprender mejor el proceso por el que se forman los planetas.

La estrella GJ 9827 realmente alberga un trio de planetas, descubiertos por la misión Kepler/K2, y los tres son ligeramente mayores que la Tierra. Éste es el tamaño que la misión Kepler ha determinado que es el más común en la galaxia, con periodos de rotación alrededor de la estrella que van desde varios días a varios cientos de días. No existen planetas así en nuestro Sistema Solar, lo que hace que los científicos sientan curiosidad por las condiciones bajo las cuales se forman y evolucionan.

Una clave importante para determinar la historia de un planeta es determinar su composición. Para ello, los científicos necesitan medir tanto su masa como su radio, lo que les permite determinar su densidad. Al cuantificar los planetas de este modo, los astrónomos se dieron cuenta de que hay una tendencia. Resulta que los planetas con radios mayores que 1.7 veces el de la Tierra poseen una envoltura gaseosa, como Neptuno, y los de radio menor son rocosos, como nuestro planeta. Algunos investigadores proponen que esta diferencia se debe a la fotoevaporación, que arranca de la envoltura que rodea a los planetas las llamadas sustancias volátiles (como el agua y el dióxido de carbono que tienen puntos bajos de ebullición), creando planetas de radios más pequeños. Pero es necesaria más información para comprobar realmente esta teoría.

Las observaciones realizadas por el equipo de Carnegie indican que el planeta b tiene unas ocho veces la masa de la Tierra, lo que le constituye en la supertierra más masiva y densa que se ha descubierto. Las masa de los planetas c y d se estima que son unas dos veces y media y cuatro veces la de la Tierra, respectivamente, aunque con mucha incertidumbre. Esto sugiere que el planeta d posee una envoltura de volátiles importante y deja abierta la cuestión de si el planeta c posee una envoltura volátil o no. Pero los datos para el planeta b sugieren que está compuesto en un 50% por hierro.

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Es probable que los planetas de TRAPPIST-1 tengan agua en abundancia

Es probable que los planetas de TRAPPIST-1 tengan agua en abundancia

por Amelia Ortiz · Publicada 6 febrero, 2018 ·
6/2/2018 de ESO / Astronomy & Astrophysics


Esta ilustración muestra varios de los planetas que orbitan a la estrella enana roja ultrafría TRAPPIST-1. Nuevas observaciones, combinadas con sofisticados análisis, han proporcionado estimaciones de las densidades de los siete planetas del tamaño de la Tierra y sugieren que son ricos en materiales volátiles, tratándose probablemente de agua. Crédito: ESO/M. Kornmesser.

Un nuevo estudio ha revelado que, la composición de los siete planetas que orbitan a la cercana estrella enana ultrafría TRAPPIST-1, es básicamente rocosa y que, potencialmente, algunos podrían albergar más agua que la Tierra. La densidad de los planetas, que ahora se conoce con mucha más precisión, sugiere que algunos de ellos podrían tener hasta un 5% de su masa en forma de agua, aproximadamente 250 veces más que los océanos de la Tierra. Los planetas más calientes, más cercanos a su estrella, son propensos a tener densas atmósferas de vapor, y los más distantes probablemente tengan sus superficies heladas. En cuanto a tamaño, densidad y cantidad de radiación que reciben de su estrella, el cuarto planeta es el más parecido a la Tierra. Parece ser el planeta más rocoso de los siete y tiene posibilidades de albergar agua líquida.

Los planetas que hay alrededor de la débil estrella roja TRAPPIST-1, a sólo 40 años luz de la Tierra, fueron detectados por primera vez en 2016 con el Telescopio TRAPPIST-sur, instalado en el Observatorio La Silla de ESO. Durante el año siguiente se llevaron a cabo otras observaciones, tanto desde telescopios terrestres, como el Very Large Telescope de ESO, como con el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, revelando que no había menos de siete planetas en el sistema, cada uno de un tamaño parecido al de la Tierra. Se llaman TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en el sentido en el que aumenta la distancia de la estrella central.

Ahora se han llevado a cabo más observaciones, tanto con telescopios basados en tierra, incluyendo la instalación SPECULOOS, casi completa, en el Observatorio Paranal de ESO, como desde el Telescopio Espacial Spitzer y el Telescopio Espacial Kepler de la NASA. Un equipo de científicos, liderado por Simon Grimm, de la Universidad de Berna (Suiza), ha aplicado métodos de modelado informático muy complejos a los datos disponibles y ha determinado las densidades de los planetas con mucha más precisión.

Las medidas de densidad, combinadas con los modelos de las composiciones de los planetas, sugieren firmemente que los siete planetas TRAPPIST-1 no son mundos rocosos estériles. Parecen contener cantidades significativas de material volátil, probablemente agua, que alcanza hasta un 5% de la masa del planeta en algunos casos, lo cual supone una gran cantidad: en comparación, ¡solo el 0,02 % de la masa de la Tierra es agua!

TRAPPIST-1b y c, los planetas más interiores, parece tener núcleos rocosos y estar rodeados de atmósferas mucho más gruesas que la de la Tierra. Por su parte, TRAPPIST-1d es el más ligero de los planetas, con un 30 por ciento de la masa de la Tierra. Los científicos no están seguros de si tiene una gran atmósfera, un océano o una capa de hielo.

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Primeros planetas extragalácticos descubiertos

Descubiertos los primeros planetas extragalácticos

por Amelia Ortiz · Publicada 5 febrero, 2018 ·
5/2/2018 de University of Oklahoma / The Astrophysical Journal Letters


La galaxia RX J1131-1231 (en el centro) actúa como lente gravitatoria y produce imágenes de cuatro cuásares situados a mayor distancia. Se estima que existen un billón de planetas en la galaxia elíptica central de esta imagen. Crédito: Universidad de Oklahoma.

Un equipo de astrofísicos de la Universidad de Oklahoma ha descubierto por primera vez una población de planetas fuera de nuestra galaxia la Vía Láctea. Utilizando la técnica de microlente gravitatoria los investigadores han podido detectar objetos en otras galaxias que tienen masas entre la masa de la Luna y la de Júpiter.

“Estamos muy emocionados con este descubrimiento. Es la primera vez que alguien ha descubierto planetas fuera de nuestra galaxia”, explica Xinyu Dai (Universidad de Oklahoma). “Estos planetas pequeños son los mejores candidatos para explicar la señal observada en este estudio utilizando la técnica de microlente. Analizamos la frecuencia alta de la señal con modelos de los datos para determinar la masa”.

Aunque a menudo son descubiertos planetas en la Vía Láctea utilizando microlentes, el efecto gravitatorio de incluso objetos pequeños puede crear una gran ampliación, produciendo una señal en otras galaxias que puede ser modelizada y explicada.

“Este es un ejemplo de la potencia que pueden alcanzar las técnicas de microlentes extragalácticas. Esta galaxia está situada a 3.800 millones de años-luz y no existe ni la menor posibilidad de observación directa de estos planetas, ni con el mejor telescopio que puedas imaginar en un escenario de ciencia ficción”, comenta Eduardo Guerras (Universidad de Oklahoma). “Sin embargo, podemos estudiarlos, descubrir su presencia e incluso obtener una idea de sus masas. Es ciencia muy agradable”.

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Nuevo “cazador de planetas”

Primera luz de ExTrA, un cazador de planetas instalado en La Silla

eso1803es – 24 de Enero de 2018

Un nuevo conjunto nacional de telescopios, instalado en el Observatorio La Silla de ESO, ha llevado a cabo con éxito sus primeras observaciones. Los telescopios ExTrA buscarán y estudiarán planetas del tamaño de la Tierra que orbiten cerca de estrellas enanas rojas. El novedoso diseño de ExTrA le proporciona una sensibilidad muy mejorada en comparación con buscadores anteriores. Ahora, los astrónomos cuentan con una nueva y poderosa herramienta para ayudarles en la búsqueda de mundos potencialmente habitables.

ExTrA (Exoplanets in Transits and their Atmospheres, exoplanetas en tránsito y sus atmósferas), la última incorporación al Observatorio La Silla de ESO, en el norte Chile, ha llevado a cabo con éxito sus primeras observaciones. ExTrA ha sido diseñado para buscar planetas alrededor de estrellas enanas rojas cercanas y estudiar sus propiedades. ExTrA es un proyecto francés financiado por el European Research Council (Consejo Europeo de Investigación) y la Agencia Nacional de Investigación francesa. Los telescopios se operarán remotamente desde Grenoble (Francia).

Para detectar y estudiar exoplanetas, ExTrA utiliza tres telescopios de 0.6 metros. Estos telescopios controlan, de manera regular, la cantidad de luz recibida de muchas estrellas enanas rojas y buscan lo que en astrofísica se denomina un tránsito, es decir, una pequeña disminución en el brillo que puede ser producida por el paso de un planeta a través del disco de la estrella, oscurecimiento parte de su luz.

“La Silla fue seleccionada para albergar estos telescopios por las excelentes condiciones atmosféricas del lugar”, explica el investigador principal del proyecto, Xavier Bonfils. “El tipo de luz que estamos observando -infrarrojo cercano-, es absorbida en su mayor parte por la atmósfera de la Tierra, por lo que se requieren unas condiciones lo más secas y lo más oscuras posibles. La Silla es una combinación perfecta para nuestras especificaciones”.

El método de tránsitos implica comparar el brillo de la estrella que se está estudiando con el de otras estrellas de referencia para detectar cambios pequeños. Sin embargo, utilizar este método desde el suelo hace difícil tomar medidas lo suficientemente precisas que nos permitan detectar planetas pequeños, del tamaño de la Tierra. ExTrA supera algunas de estas limitaciones mediante el uso de un nuevo enfoque que incorpora información sobre el brillo de las estrellas en muchos colores diferentes.

Los tres telescopios ExTrA recogen la luz de la estrella estudiada y de otras cuatro estrellas que utilizan para comparar, y esa luz se envía a través de fibras ópticas a un espectrógrafo multiobjeto. Este enfoque innovador, que añade información espectroscópica a la fotometría tradicional, ayuda a mitigar las perturbaciones generadas por la atmósfera de la Tierra, así como los efectos introducidos por instrumentos y detectores, aumentando así la precisión que se puede alcanzar.

Dado que un planeta en tránsito bloquea una proporción mayor de luz cuando la estrella es más pequeña, ExTrA se centrará en objetivos cercanos de un tipo específico de estrellas, pequeñas y brillantes, conocidas como enanas M, un tipo de estrella común en la Vía Láctea. Se espera que estas estrellas tengan muchos planetas del tamaño de la Tierra a su alrededor, lo que las convierte en objetivos principales para los astrónomos que buscan descubrir y estudiar mundos lejanos que puedan albergar vida. La estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, es una estrella enana de tipo M y se ha descubierto un planeta de masa parecida a la de la Tierra en su órbita.

Encontrar estos mundos parecidos a la Tierra, previamente indetectables, es sólo uno de dos objetivos clave de ExTrA. El telescopio también estudiará algunos detalles de los planetas que descubra, evaluando sus propiedades y deduciendo su composición para determinar cómo de parecidos podrían ser a la Tierra.

“Con ExTrA también podemos abordar algunas preguntas fundamentales acerca de los planetas en nuestra galaxia. Esperamos explorar cuán comunes son estos planetas, el comportamiento de los sistemas planetarios múltiples y los tipos de ambientes que conducen a su formación”, añade José Manuel Almenara, miembro del equipo.

Para Bonfils, el futuro se presenta emocionante: “Con la próxima generación de telescopios, como el ELT (el telescopio extremadamente grande de ESO), podríamos ser capaces de estudiar las atmósferas de los exoplanetas detectados por ExTrA con el fin de tratar de evaluar la viabilidad de estos mundos para sustentar la vida tal y como la conocemos. El estudio de los exoplanetas es llevar lo que antes era ciencia ficción al mundo de los hechos científicos”.

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Planetas potencialmente habitables en el sistema de TRAPPIST-1

Planetas potencialmente habitables en el sistema de TRAPPIST-1

por Amelia Ortiz · Publicada 24 enero, 2018 ·
24/1/2018 de Planetary Science Institute / Astronomy & Astrophysics


Comparación entre los tamaños de los planetas del sistema TRAPPIST-1, alineados en orden de distancia creciente a su estrella. Las superficies planetarias son sólo impresiones artísticas de sus posibles características superficiales, incluyendo agua, hielo y atmósferas. Crédito: NASA/R. Hurt/T. Pyle.

Dos exoplanetas del sistemas TRAPPIST-1 han sido identificados como los que tienen mayor probabilidad de ser habitables, según una investigación dirigida por Amy Barr, del Instituto de Ciencia Planetaria (PSI).

El sistema TRAPPIST-1 causó gran interés entre los observadores y los científicos planetarios porque parece que contiene siete planetas aproximadamente del tamaño de la Tierra. “Dado que la estrella TRAPPIST-1 es muy vieja y poco brillante, las superficies de los planetas tienen temperaturas relativamente frías para los estándares planetarios, desde 400 Kelvin, más fríos que Venus, a 167 Kelvin, más fríos que los polos de la Tierra”, explica Barr. “Los planetas también se hallan en órbita muy cerca de la estrella, con periodos orbitales de unos pocos días. Debido a que sus órbitas son excéntricas – no circulares- estos planetas podrían experimentar calentamiento por fuerzas de marea igual que las lunas de Júpiter y Saturno”.

“Asumiendo que los planetas están compuestos por hielo de agua, roca y hierro, determinamos cuánto de cada uno de estos elementos podría estar presente y el grosor que podrían tener las diferentes capas. Como las masas y radios de los planetas no son bien conocidos, consideramos todo el abanico de estructuras y composiciones internas posibles”, explica Barr.

Los investigadores calcularon el balance entre el calentamiento por fuerzas de marea y el transporte de calor por convección en los mantos de cada planeta. Los resultados demuestran que los planetas b y c probablemente posean mantos de roca parcialmente fundida. También explican que el planeta c probablemente tenga una superficie de roca sólida y erupciones de magmas de silicatos en la superficie producidos por el calentamiento por marea, similar a la luna Io de Júpiter. Los planetas d y e son los que tienen mayor probabilidad de ser habitables debido a sus temperaturas superficiales moderadas, cantidades modestas de calentamiento por marea y porque sus flujos de calor son suficientes para evitar un estado de calentamiento global descontrolado. El planeta d probablemente esté cubierto completamente por un mar de agua.

[Fuente]