Esta sección tiene como objetivo fundamental: La divulgación de la Astronomía orientada a Exoplanetas. Vincular y organizar a los Observadores con este interés en particular. La difusión de las nuevas técnicas empleadas por los aficionados para la detección de Exoplanetas. El colectar los reportes de Observadores para futuros proyectos de investigación en colaboración con profesionales.

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Mejoras en un modelo planetario

Los sistemas planetarios lejanos tienen formas como la del Sistema Solar

por Amelia Ortiz · 1 Marzo, 2017
1/3/2017 de Australian National University / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society


Ilustración de artista de un sistema de exoplanetas alrededor de una estrella. Fuente: Australian National University.

Investigadores de la Universidad Nacional Australiana han descubierto que los sistemas de planetas lejanos tiene formas como la del Sistema Solar, con varios planetas alineados con su estrella sobre un plano, un descubrimiento que podría aumentar las posibilidades de hallar vida alienígena.

El profesor Charley Lineweaver (ANU) afirma que el reciente descubrimiento por un equipo belga de un sistema con siete planetas cuyas órbitas encuentran en el mismo plano, desafiando la hipótesis habitual de que los sistemas planetarios son ‘acampanados’, como los pantalones. “Otros sistemas planetarios del Universo parecen ser muy similares a nuestro Sistema Solar”, explica. “Cuanto más averiguamos acerca de estos sistemas de planetas menos parece que el Sistema Solar sea excepcional”.

“La bonanza de datos sobre planetas de Kepler permite por vez primera realizar estudios detallados de sistemas planetarios distintos al Sistema Solar. Ahora podemos plantear y responder cuestiones como ¿son comunes los sistemas de planetas como el nuestro?”, añade Tim Bovaird (ANU).

Las simulaciones de estos sistemas planetarios sólo encajaban con los datos observados asumiendo una Dicotomía de Kepler, es decir, que existen dos tipos de estrellas: estrellas con un solo planeta y estrellas con múltiples planetas. Los investigadores trabajan con estas hipótesis porque las simulaciones son así más sencillas de realizar.

“Pero se trata de una hipótesis rara porque la parte interior de nuestro sistema solar es plana, no acampanada. Cuando nos deshacemos de la hipótesis de que los sistemas planetarios son acampanados, las simulaciones encajan de manera natural con los datos sin necesidad de utilizar la Dicotomía de Kepler”.

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Enana ultrafría con 7 planetas

La enana ultrafría y los siete planetas
Hallados mundos templados similares a la Tierra en un sistema planetario extraordinariamente rico

eso1706es — Comunicado científico
22 de Febrero de 2017

Los astrónomos han descubierto un sistema de siete planetas del tamaño de la Tierra a sólo 40 años luz de distancia. Utilizando telescopios basados en tierra y en el espacio, incluyendo el VLT (Very Large Telescope) de ESO, todos los planetas fueron detectados cuando pasaban delante de su estrella, la estrella enana ultrafría conocida como TRAPPIST-1. Según el artículo que aparece hoy en la revista Nature, tres de los planetas se encuentran en la zona habitable y podrían albergar océanos de agua en sus superficies, aumentando la posibilidad de que el sistema pudiese acoger vida. Este sistema encontrado tiene tanto el mayor número de planetas del tamaño de la Tierra como el mayor número de mundos que podrían contar con agua líquida en sus superficies.

Utilizando el telescopio TRAPPIST–Sur, instalado en el Observatorio La Silla, el Very Large Telescope (VLT), en Paranal, y el telescopio espacial Spitzer de la NASA, así como otros telescopios del mundo [1], los astrónomos han confirmado la existencia de, al menos, siete pequeños planetas orbitando la estrella enana roja fría TRAPPIST-1 [2]. Todos los planetas, nombrados como TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h, en orden creciente de distancia de su estrella, tienen tamaños similares a la Tierra [3].

Los astrónomos observaron los cambios en la emisión de luz de la estrella causados por cada uno de los siete planetas que pasan delante de ella — un evento conocido como tránsito — y esto les permitió extraer información acerca de sus tamaños, composiciones y órbitas [4]. Descubrieron que, al menos los seis planetas interiores, son comparables a la Tierra en cuanto a tamaño y temperatura.

El autor principal, Michaël Gillon, del Instituto STAR en la Universidad de Lieja (Bélgica) está encantado con los resultados: “Se trata de un sistema planetario sorprendente, no sólo porque hayamos encontrado tantos planetas, ¡sino porque son todos asombrosamente similares en tamaño a la Tierra!”.

Con tan solo el 8% la masa del Sol, TRAPPIST-1 es muy pequeña en términos estelares (solo un poco más grande que el planeta Júpiter) y, aunque está relativamente cerca de nosotros, en la constelación de Acuario (el aguador), es muy tenue. Los astrónomos esperaban que este tipo de estrellas enanas pudieran albergar muchos planetas del tamaño de la Tierra en órbitas apretadas, convirtiéndolas en objetivos prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre, pero TRAPPIST-1 es el primer sistema de este tipo descubierto.

El coautor Amaury Triaud amplía la información: “La emisión de energía de estrellas enanas como TRAPPIST-1 es mucho más débil que la de nuestro Sol. Para que hubiera agua en sus superficies los planetas tendrían que estar en órbitas mucho más cercanas que las que podemos ver en el Sistema Solar. Afortunadamente, parece que este tipo de configuración compacta ¡es lo que estamos viendo alrededor de TRAPPIST-1!”.

El equipo determinó que todos los planetas del sistema son similares en tamaño a la Tierra y a Venus, o un poco más pequeños. Las mediciones de densidad sugieren que, al menos, los seis planetas de la zona más interna son probablemente rocosos en su composición.

Las órbitas planetarias no son mucho más grandes que las del sistema galileano de lunas de Júpiter y mucho más pequeñas que la órbita de Mercurio en el Sistema Solar. Sin embargo, el pequeño tamaño de TRAPPIST-1 y su baja temperatura significan que la energía que proporciona a sus planetas es similar a la recibida por los planetas interiores de nuestro Sistema Solar; TRAPPIST-1c, d y f reciben cantidades similares de energía que Venus, la Tierra y Marte, respectivamente.

Los siete planetas descubiertos en el sistema podrían, potencialmente, tener agua líquida en sus superficies, aunque sus distancias orbitales hacen que esto sean más probable en algunos de los candidatos que en otros. Los modelos climáticos sugieren que los planetas más interiores, TRAPPIST-1b, c y d, son probablemente demasiado calientes para albergar agua líquida, excepto tal vez en una pequeña fracción de sus superficies. La distancia orbital del planeta más externo del sistema, TRAPPIST-1h, no se ha confirmado, aunque es probable que sea demasiado distante y frío para albergar agua líquida — suponiendo que no esté teniendo lugar ningún proceso de calentamiento alternativo [5].  TRAPPIST-1e, f y g, sin embargo, representan el santo grial para los astrónomos cazadores de planetas, ya que orbitan en la zona habitable de la estrella y  podrían albergar océanos de agua en sus superficies [6].

Estos nuevos descubrimientos hacen del sistema de TRAPPIST-1 un objetivo muy importante para futuros estudios. El Telecopio Espacial Hubble de NASA/ESA ya está siendo utilizado para buscar atmósferas alrededor de los planetas y el miembro del equipo, Emmanuël Jehin, está entusiasmado con las futuras posibilidades: “Con la próxima generación de telescopios como el E-ELT (European Extremely Large Telescope de ESO), y el telescopio espacial JWST (NASA/ESA/CSA James Webb Space Telescope) pronto podremos buscar agua e incluso pruebas de vida en estos mundos”.

This diagram shows how the light of the dim red ultra cool dwarf star TRAPPIST-1 fades as each of its seven known planets passes in front of it and blocks some of its light. The larger planets create deeper dips and the more distance ones have longer lasting transits as they are orbiting more slowly. These data were obtained from observations made with the NASA Spitzer Space Telescope.

Este diagrama muestra cómo la luz de la tenue estrella enana roja ultrafría TRAPPIST-1 disminuye a medida que cada uno de sus siete planetas conocidos pasa por delante de ella y bloquea parte de su luz. Los planetas más grandes crean disminuciones más profundas y los más alejados tienen tránsitos más largos ya que orbitan más lentamente. Estos datos fueron obtenidos con observaciones realizadas por el telescopio espacial Spitzer de la NASA. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Las observaciones del VLT de la curva de luz de TRAPPIST-1 durante el triple tránsito del 11 de diciembre de 2015.

Este diagrama muestra el brillo variable de la débil estrella enana TRAPPIST-1 durante un inusual evento de triple tránsito el 11 de diciembre de 2015. Mientras la estrella estaba siendo monitorizada con el instrumento HAWK-I (instalado en el VLT, Very Large Telescope de ESO) tres planetas pasaron a través del disco de la estrella, bloqueando parte de su luz. Esta histórica curva de luz muestra, por primera vez, tres planetas templados tipo tierra pasando delante de su estrella, dos de ellos en la zona habitable. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Este diagrama muestra el brillo variable de la débil estrella enana TRAPPIST-1 durante un inusual evento de triple tránsito el 11 de diciembre de 2015. Mientras la estrella estaba siendo monitorizada con el instrumento HAWK-I (instalado en el VLT, Very Large Telescope de ESO) tres planetas pasaron a través del disco de la estrella, bloqueando parte de su luz. Esta histórica curva de luz muestra, por primera vez, tres planetas templados tipo tierra pasando delante de su estrella, dos de ellos en la zona habitable. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Este diagrama muestra los tamaños relativos de las órbitas de los siete planetas que orbitan a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1. El área sombreada muestra la extensión de la zona habitable, en la que podrían existir océanos de agua líquida en los planetas. Actualmente, la órbita del planeta más exterior, TRAPPIST-1h, no se conoce con seguridad. Las líneas punteadas muestran límites alternativos a la zona habitable basados en diferentes supuestos teóricos. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Este diagrama muestra los tamaños relativos de las órbitas de los siete planetas que orbitan a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1. El área sombreada muestra la extensión de la zona habitable, en la que podrían existir océanos de agua líquida en los planetas. Actualmente, la órbita del planeta más exterior, TRAPPIST-1h, no se conoce con seguridad. Las líneas punteadas muestran límites alternativos a la zona habitable basados en diferentes supuestos teóricos. Crédito: ESO/M. Gillon et al.

Notas:

[1] Además del telescopio espacial Spitzer de la NASA, el equipo usó muchas otras instalaciones terrestres: TRAPPIST–Sur en el Observatorio La Silla de ESO (Chile); HAWK-I , instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO (Chile); TRAPPIST–Norte (Marruecos); el telescopio de 3,8 metros UKIRT (Hawái); el telescopio Liverpool de 2 metros y el telescopio William Herschel de 4 metros, en la isla canaria de La Palma (España); y el telescopio de 1 metro SAAO (Sudáfrica).

[2] TRAPPIST–Sur (the TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope–South, pequeño telescopio para el estudio del tránsito de planetas y planetesimales) es un telescopio robótico belga de 0,6 m operado desde la Universidad de Lieja e instalado en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile. Pasa gran parte de su tiempo monitorizando la luz de alrededor de 60 estrellas enanas ultrafrías cercanas y enanas marrones (“estrellas” que no son lo suficientemente masivas como para iniciar la fusión nuclear sostenida en sus núcleos) en busca de evidencia de tránsitos planetarios. TRAPPIST-Sur, junto con su gemelo TRAPPIST–Norte, son los precursores del sistema SPECULOOS, que actualmente se está instalando en el Observatorio Paranal de ESO.

[3] A principios de 2016, un equipo de astrónomos, liderado también por Michaël Gillon, anunció el descubrimiento de tres planetas orbitando a TRAPPIST-1. Intensificaron sus observaciones de seguimiento del sistema, principalmente debido a un destacado tránsito triple observado con el instrumento HAWK-I del VLT. Este tránsito demostró claramente que había, al menos, un planeta desconocido más orbitando la estrella. ¡Y esa histórica curva de luz muestra, por primera vez, tres planetas templados tipo tierra, dos de ellos en la zona habitable, pasando delante de su estrella al mismo tiempo!

[4] Este es uno de los principales métodos que utilizan los astrónomos para identificar la presencia de un planeta alrededor de una estrella. Miran la luz proveniente de la estrella para ver si parte de la luz es bloqueada a medida que el planeta pasa por delante de su estrella en la línea de visión desde la Tierra (transita la estrella, como dicen los astrónomos). Mientras el planeta orbita alrededor de su estrella, esperamos ver pequeñas y regulares disminuciones en la luz proveniente de la estrella justo cuando el planeta pasa delante de ella.

[5] Estos procesos pueden incluir calentamiento de marea, que haría que la fuerza gravitacional de TRAPPIST-1 causara deformaciones repetidas en el planeta, desencadenando fuerzas de fricción internas y la generación de calor. Este proceso  es el responsable del volcanismo activo en la luna Io de Júpiter. Si TRAPPIST-1h también conserva una atmósfera rica en hidrógeno primordial, la tasa de pérdida de calor podría ser muy baja.

[6] Este descubrimiento también representa la mayor cadena de exoplanetas conocidos que orbitan entre sí con resonancia orbital cercana. Los astrónomos midieron cuidadosamente cuánto tarda cada planeta del sistema en completar una órbita alrededor de TRAPPIST-1 —conocido como el período de la revolución— y luego calcularon la proporción del periodo de cada planeta y la de su siguiente vecino más lejano. Los seis planetas interiores de TRAPPIST-1 tienen relaciones de períodos con sus vecinos que están muy cerca de cocientes simples, tales como 5:3 o 3:2. Esto significa que, probablemente, los planetas se formaron juntos más lejos de su estrella y se han movido desde entonces hacia el interior hasta formar su configuración actual. Si es así, podrían ser mundos de baja densidad y ricos en volátiles, sugiriendo una superficie helada y/o una atmósfera.

Esperan encontrar más gigantes gaseosos

Una predicción: se encontrarán más gigantes de gas en órbita alrededor de estrellas similares al Sol

por Amelia Ortiz · 22 Febrero, 2017
22/2/2017 de Carnegie Science / The Astrophysical Journal

Modelo de Boss de un disco de formación de planetas que demuestra que pueden encontrarse planetas gigantes de gas en órbita alrededor de estrellas parecidas al Sol a distancias similares a las de Júpiter y Saturno. El disco comprende de 4 a 20 veces la distancia de la Tierra al Sol. Crédito: Alan Boss.

Los nuevos modelos de formación planetaria de Alan Boss (Carnegie) indican que puede haber toda una población por descubrir de planetas gigantes de gas en órbita alrededor de estrellas similares al Sol a distancias parecidas a las de Júpiter y Saturno.

La población de exoplanetas descubierta por diversos proyectos de búsqueda continúa creciendo. Estos hallazgos pueden mejorar los modelos que predicen dónde encontrar más. Los planetas predichos por Boss en este estudio podrían albergar la clave para resolver una antigua discusión acerca de la formación de los planetas gigantes de nuestro Sistema Solar a partir del disco de gas y de polvo que rodeaba al Sol en su juventud.

Una teoría mantiene que los gigantes de gas se forman igual que los planetas terrestres, por la acumulación lenta de material rocoso procedente del disco giratorio hasta que el objeto contiene material suficiente para atraer gravitatoriamente una gran envoltura de gas alrededor de un núcleo sólido. La otra teoría postula que los planetas gigantes de gas se forman rápidamente cuando el disco de gas forma brazos espirales, que crecen en masa y densidad hasta que se forman concentraciones que se convierten en bebés de planetas gigantes de gas.

Un problema de la primera opción es que no puede explicar cómo se forman los planetas gigantes más lejos de una cierta distancia orbital a sus estrellas, un fenómeno que encuentran cada vez más los intrépidos cazadores de planetas. “Dada la existencia de planetas gigantes de gas en órbitas tan grandes, la inestabilidad del disco o algo similar debe de ser incluida en la creación de al menos algunos exoplanetas”, afirma Boss. “Sin embargo, queda por responder la cuestión de si este método puede o no crear planetas gigantes de gas con órbitas más cercanas”.

Boss se propuso utilizar los modelos para comprobar si pueden formarse planetas gigantes de gas más cerca de sus estrellas teniendo en cuenta de otro modo el proceso de enfriamiento del disco. Sus simulaciones indican que puede haber una población, en su mayor parte todavía por detectar, de planetas gigantes en órbita alrededor de estrellas de tipo Sol a distancias de entre 6 y 16 veces la de la Tierra al Sol (Júpiter se encuentra a solo cinco veces esta distancia, y Saturno a más de nueve veces).

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Planetas en enanas rojas

Los planetas de las estrellas enanas rojas pueden enfrentarse a una pérdida de oxígeno en las zonas habitables

por Amelia Ortiz · 13 febrero, 2017
13/2/2017 de NASA /  The Astrophysical Journal Letters


La búsqueda de vida fuera de la Tierra empieza en las zonas habitables, las regiones alrededor de las estrellas donde las condiciones podrían potencialmente permitir la presencia de reservas de agua líquida, que es esencial para la vida tal como la conocemos, en la superficie del planeta. Una nueva investigación de NASA sugiere que algunas de esas zonas podrían, en realidad, no ser capaces de albergar vida debido a las frecuentes erupciones estelares de jóvenes estrellas del tipo enana roja, que arrojan grandes cantidades de materia estelar y radiación al espacio, .

Así, un equipo interdisciplinar de científicos de NASA quiere ampliar la definición de las zonas habitables, teniendo en cuenta el impacto de la actividad estelar, que puede amenazar a la atmósfera del planeta con la pérdida de oxígeno.”Si queremos encontrar un exoplaneta capaz de desarrollar y mantener vida debemos de averiguar qué estrellas son las mejores progenitoras”, explica Vladimir Airapetian ( Goddard Space Flight Center, NASA). “Nos estamos acercando a comprender qué tipo de estrellas progenitoras necesitamos”.

Los científicos consideran que un factor importante en la habitabilidad es la edad de la estrella. Todos los días, las estrellas jóvenes producen superfulguraciones, potentes llamaradas y erupciones por los menos 10 veces más intensas que las observadas en el Sol. Las superfulguraciones erosionan la atmósfera con rayos X y del ultravioleta extremo que rompen las moléculas en átomos y luego ionizan los gases atmosféricos. Durante la ionización, la radiación choca contra los átomos y expulsa electrones. Los electrones son mucho más ligeros que los iones recién formados, así que escapan de la atracción gravitatoria del planeta hacia el espacio. Las tormentas violentas de las jóvenes enanas rojas producen suficiente radiación de alta energía para que escapen incluso el oxígeno y el nitrógeno, los componentes de las moléculas esenciales para la vida.

Considerando sólo el ritmo de escape del oxígeno, el modelo estima que una enana roja joven podría hacer que un exoplaneta fuera inhabitable en algunas decenas de millones de años. Las pérdidas de hidrógeno y oxígeno atmosféricos reducirían y eliminarían las reservas de agua antes de que la vida tuviera oportunidad de desarrollarse.

Airapetian y sus colaboradores han aplicado el modelo al exoplaneta recién descubierto en la estrella más cercana al Sol, Proxima b. Proxima b está sometido a torrentes de radiación de rayos X y ultravioleta extremo de supergfulguraciones que se producen cada dos horas. Calculan que Proxima b perdería todo el oxígeno en 10 millones de años.

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Planetas con brumas

Un equipo de NASA se fija primero en la Tierra antigua para el estudio de exoplanetas con brumas

por Amelia Ortiz · 13 febrero, 2017
13/2/2017 de NASA

Cuando la bruma se acumuló en la atmósfera de la Tierra durante el Eón Arcaico, el joven planeta podría haber tenido el aspecto mostrado en esta ilustración de artista, un punto pálido naranja. Un equipo de investigadores piensa que la neblina se autolimitó, enfriando la superficie en unos 2 ºC, no lo suficiente como para provocar una glaciación descontrolada. Los modelos sugieren que la bruma atmosférica podría ser útil para ayudar en la identificación de exoplanetas similares a la Tierra que podrían ser habitables. Crédito: NASA’s Goddard Space Flight Center/Francis Reddy.

Para los astrónomos que intentan averiguar qué planetas lejanos podrían tener condiciones habitables, el papel de la bruma atmosférica ha sido neblinoso. Para ayudar, un equipo de investigadores ha estado estudiando la Tierra, en concreto la Tierra durante la época del Eón Arcaico, un periodo épico que duró entre 1000 millones y 1500 millones de años, al principio de la historia de nuestro planeta.

La atmósfera de la Tierra parece que fue bastante diferente entonces, probablemente con poco oxígeno disponible pero niveles altos de metano, amoníaco y otros compuestos químicos orgánicos. Las pruebas geológicas sugieren que la bruma podría haber llegado y haberse marchado esporádicamente de la atmósfera del Eón Arcaico, y los investigadores no están seguros del por qué. Los científicos piensan que una comprensión mejor de la formación de la neblina durante el Eón Arcaico podría ayudar en estudios de exoplanetas similares a la Tierra con brumas.

En el mejor de los casos, la bruma en la atmósfera de un planeta podría servir como un muestrario de moléculas ricas en carbono, u orgánicas, que podrían ser transformadas por reacciones químicas en las moléculas precursoras de la vida. La neblina también podría ofrecer protección frente a gran parte de la radiación ultravioleta dañina que puede romper el ADN.

En el peor de los casos, la niebla podría ser tan densa que apenas dejaría pasar luz. En esta situación, la superficie podría enfriarse tanto que se congelaría completamente. Si se produjo una bruma my densa en el Eón Arcaico habría tenido un profundo efecto ya que cuando empezó esta era, hace aproximadamente 4 mil millones de años, el Sol era más débil, emitiendo quizás el 80 por ciento del la luz que produce hoy en día. Sin embargo, según los modelos de estos investigadores, menos luz supondría la inhibición de los tipos de reacciones químicas necesarias para generar más neblina.

“Nuestros modelos sugieren que un planeta como la Tierra del Eón Arcaico en órbita alrededor de una estrella como nuestro Sol joven sería frío”, explica Shawn Domagal-Goldman (Goddard Space Flight Center, NASA). “Pero estamos hablando de que sería frío como el Yukon en invierno, no frío como el Marte de hoy en día”.

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Imágenes de planetas con el Keck

Un nuevo instrumento toma imágenes de planetas con el observatorio Keck
1/2/2017 de JPL / The Astronomical Journal

La máscara de vórtice mostrada la izquierda está hecha de diamante sintético. Observada con un microscopio electrónico de barrido (derecha) resulta evidente la microestructura con forma de “vórtice” de la máscara. Crédito: University of Liège/Uppsala University.

La máscara de vórtice mostrada la izquierda está hecha de diamante sintético. Observada con un microscopio electrónico de barrido (derecha) resulta evidente la microestructura con forma de “vórtice” de la máscara. Crédito: University of Liège/Uppsala University.
Un nuevo instrumento instalado en el observatorio W.M. Keck en Hawái ha producido sus dos primeras imágenes, mostrando un anillo de polvo donde se forman planetas alrededor de una estrella y, en el otro caso, un cuerpo estelar frío, llamado enana marrón, que se encuentra cerca de su estrella compañera.

El instrumento, llamado coronógrafo de vórtice, fue instalado recientemente dentro de NIRC2 (Cámara del Infrarrojo Cercano 2), la cámara principal  de imágenes en el infrarrojo del Keck. Tiene el potencial de tomar imágenes de sistemas planetarios y enanas marrones más cercanos a sus estrellas que ningún otro instrumento del mundo.

“El coronógrafo de vórtice nos permite observar regiones alrededor de las estrellas donde se supone que se forman planetas gigantes como Júpiter y Saturno”, explica Dmitri Mawet (JPL). “Hasta ahora solo éramos capaces de tomar imágenes de gigantes de gas nacidos mucho más lejos. Con el vórtice seremos capaces de ver planetas en órbita tan cerca de sus estrellas como Júpiter lo está del Sol, entre dos y tres veces más cerca de lo que era posible antes”.

El estudio dirigido por Mawet ha obtenido una imagen del más interior de los tres anillos de material polvoriento que rodean la joven estrella llamada HD141569A. El resultado, combinado con datos en el infrarrojo de las misiones Spitzer y WISE de NASA y de la misión Herschel de ESA, revelan que el material del que se están formando los planetas está compuesto por granos de olivina del tamaño de guijarros, uno de los silicatos más abundantes en el manto de la Tierra. Los datos también muestran que la temperatura del anillo más interior es de unos -173 ºC, un poco más cálido que nuestro cinturón de asteroides.

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Actualizado ( Miércoles, 01 de Febrero de 2017 10:59 )  http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=8128%3Aun-nuevo-instrumento-toma-imagenes-de-planetas-den-el-observatorio-keck&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es

Señales de aire exoplanetario

eñales de aire alienígena anuncian una nueva era de descubrimientos en exoplanetas
24/1/2017 de Scientific American / The Astrophysical Journal

This artist's rendition shows the Earth-mass planet GJ 1132b circling its parent star. New observations suggest the planet's thick atmosphere may harbor water or methane. Credit: Dana Berry / Skyworks Digital / CfA

 

Esta ilustración de artista muestra el planeta GJ 1132b, de masa similar a la de la Tierra, alrededor de su estrella progenitora. Observaciones nuevas sugieren que esta gruesa atmósfera podría albergar agua o metano. Crédito: Dana Berry / Skyworks Digital / CfA.

 

Para los astrónomos que buscan gemelas de la Tierra alrededor de otras estrellas, el exoplaneta GJ 1132 b probablemente no sea un hermano idéntico, pero podría ser el primo más cercano encontrado hasta ahora. Pesa poco más de una masa de la Tierra, pero rodea a su estrella en una órbita ‘caliente’ que podría hacerlo más parecido a Venus que a nuestro propio planeta. Además, su diámetro es casi un 50 por ciento mayor que el de la Tierra, lo que sugiere que posee una atmósfera gruesa. Ahora, después de realizar el estudio más detallado de GJ 1132b, una colaboración europea ha confirmado la presencia de esta atmósfera, descubriendo indicios de que podría contener agua y metano.

Aunque los astrónomos detectaron la primera atmósfera de un exoplaneta hace más de 15 años, sólo han conseguido observar un puñado de ellas desde entonces, sobre todo en mundos muy calientes como Júpiter o incluso mayores. Con su primer vistazo del aire de GJ 1132b, los astrónomos están ahora cruzando una nueva frontera al examinar las atmósferas de mundos más pequeños y parecidos a la Tierra.

“Hemos demostrado que un planeta de la masa de la Tierra es capaz de mantener una atmósfera gruesa”, comenta John Southworth (Universidad de Keele, UK). “Este es un paso en el camino para averiguar si un planeta podría albergar vida”.

Utilizando el telescopio de 2.2 m MPG/ESO del Observatorio Astronómico Austral en Chile, los investigadores observaron nueve tránsitos (pasos del planeta por delante de la estrella) en un amplio rango de longitudes de onda, desde el óptico al infrarrojo cercano. Las medidas les permitieron obtener un espectro, que indica la cantidad de luz a cada longitud de onda. Sus resultados muestran absorción extra a ciertas longitudes de onda, indicando la posibilidad de agua y/o metano en la atmósfera en una proporción aproximadamente igual a la encontrada en el aire de la Tierra.

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Actualización Martes 24 de Enero de 2017:  http://observatori.uv.es/index.php?option=com_content&view=article&id=8100%3Asenales-de-aire-alienigena-anuncian-una-nueva-era-de-descubrimientos-en-exoplanetas&catid=52%3Anoticosmos&Itemid=74&lang=es